¡Acordate de tomar mucha agua!

Para evitar las enfermedades diarreicas y la deshidratación, durante el verano, tomá agua regularmente, ofrecele el pecho más frecuentemente a tu bebé. Asegurate que tus hijos y los adultos mayores de tu familia tomen agua suficiente.

Recordá que durante un episodio de diarrea, se pierde agua y electrolitos (sodio, cloruro, potasio y bicarbonato) en las heces líquidas, los vómitos, el sudor, la orina y la respiración. Cuando estas pérdidas no se restituyen, se produce deshidratación. Este síntoma es el más grave de las enfermedades diarreicas.

La deshidratación grave puede ocasionar la muerte si no se restituyen al organismo el agua y los electrolitos perdidos, ya sea mediante una solución de sales de rehidratación oral (SRO), o mediante infusión intravenosa.

Por eso ante la presencia de diarrea es muy importante que acudas al centro de salud rápidamente, en especial si se trata de bebés o niños pequeños, embarazadas y personas con enfermedades crónicas.

¿Cuáles son los signos de deshidratación en bebés y niños?

El mayor riesgo de las diarreas es que pueden provocar una rápida y severa deshidratación, la que debe tratarse a tiempo. Por eso es muy importante que consultes al médico ante la aparición de diarrea, y que estés alerta a los siguientes síntomas, especialmente en bebés y niños pequeños:

  • aumento de la sed
  • disminución del volumen de orina
  • hundimiento de los ojos
  • rechazo de los alimentos
  • llanto sin lágrimas