Bajo esa directriz, en agosto de ese año implementamos el Plan Nacional de Prevención y Control del Dengue y la Fiebre Amarilla, a través del cual se capitalizaron las experiencias y saberes de distintos actores del orden gubernamental nacional y provincial, como así también de las sociedades científicas, universidades y organizaciones sociales.
Este año logramos reducir drásticamente la cantidad de enfermos y no hubo víctimas fatales. Se registraron poco màs de 1.000 enfermos, lo que implica una reducción del 96% de los casos.
Pero haber reducido la cantidad de casos no es suficiente. El dengue sigue provocando grandes problemas en diversas zonas de nuestra América del Sur. Miles de personas se están viendo afectadas por variantes graves del virus.
Por eso, creemos que hoy más que nunca resulta fundamental fortalecer los espacios de trabajo integrado con los países hermanos afectados por esta problemática como Brasil, Paraguay y Bolivia. Nuestros pueblos comparten no sólo expresiones culturales y una historia común, sino también problemas sanitarios, lo que nos impulsa a consensuar criterios estratégicos regionales para superarlos.
Los logros conseguidos, lejos de permitirnos un tiempo de distensión nos obligan a intensificar el esfuerzo y a profundizar la acción en forma conjunta y articulada, de manera tal que podamos lograr con el trabajo responsable de todos, que año a año el impacto de esta enfermedad sea cada vez menor en nuestro país y en nuestro continente.
Dr. Juan Luis Manzur
Ministro de Salud de la Nación
República Argentina
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