La sanción de la ley de prescripción por nombre genérico introdujo un cambio rotundo en la forma de recetar medicamentos. Históricamente los profesionales médicos prescribían sólo con la marca comercial del medicamento; en tanto, desde inicios de 2002, los pacientes tienen la posibilidad de optar entre diferentes marcas que contengan la misma droga. En particular, en los primeros meses del año 2004, el 89% de las recetas fueron confeccionas utilizando la denominación genérica de los medicamentos, mientras que el 11% restante se han redactado empleando sólo la marca comercial [1].

Así, los cambios ocurridos en el modo de prescripción constituyen una prueba contundente de la aceptación social que ha tenido la ley. No hubiera sido posible alcanzar los elevados niveles de utilización del nombre genérico en la prescripción, si la mayoría de los actores involucrados (pacientes, profesionales médicos y obras sociales) no coincidieran en interpretar que la nueva normativa produce una mejora en el bienestar social (ver acceso y uso racional de los medicamentos).
[1] Fuente: Estudio elaborado por la consultora Análisis e Inteligencia de Mercado a pedido del Colegio de Farmacéuticos y Bioquímico de Capital Federal en el que se relevaron 100 farmacias de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.