Buenos Aires, 11 JULIO 2001

VISTO el Expediente Nº1-2002-285-01-5 del Registro del Ministerio de Salud, y

CONSIDERANDO:

Que por el Decreto N° 455 del 8 de junio de 2000 se aprobó el Marco Estratégico-Político para la Salud de los Argentinos que tiene por propósito lograr la efectiva aplicación y materialización del Derecho a la Salud satisfaciendo las necesidades de la comunidad a partir de los principios de Equidad, Solidaridad y Sustentabilidad de las acciones encaradas.

Que en el marco de la Política Sustantiva Dos de dicho Decreto se define el fortalecimiento institucional del Ministerio de Salud de la Nación.

Que entre las políticas instrumentales de dicha política sustantiva se encuentran la incorporación de recursos normativos, organizativos, instrumentales y de gestión técnico-administrativas adecuados a la realidad existente y dotar a la atención de la salud de un grado crecientemente progresivo de calidad adoptando criterios científicamente fundados para la habilitación, acreditación y categorización de los establecimientos de salud, así como la habilitación, certificación y recertificación del ejercicio profesional.

Que el Ministerio de Salud desarrolla el PROGRAMA NACIONAL DE GARANTIA DE CALIDAD DE LA ATENCION MEDICA, en el cual se agrupan un conjunto de acciones e instrumentos destinados a garantizar la calidad de las prestaciones de los Servicios de Salud, mediante el dictado de Normas de Organización y Funcionamiento y Guías de Procedimientos, Diagnóstico, Tratamiento y Evaluación de los mismos.

Que las citadas guías y normas se elaboran con la participación de Entidades Académicas, Universitarias y Científicas de profesionales asegurando de esa forma la participación de todas las áreas involucradas en el Sector Salud

Que la DIRECCION DE PROGRAMAS Y SERVICIOS DE ATENCION DE LA SALUD, a través de su Comisión Asesora del Area de Toxicología creada por Resolución Ministerial Nº 791/97 y el PROGRAMA NACIONAL DE PREVENCIÓN Y CONTROL DE INTOXICACIONES DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA NACIÓN, han adaptado el presente MANUAL DE INTOXICACIONES PARA AGENTES DE ATENCIÓN PRIMARIA, con la autorización de la Organización Mundial de la Salud.

Que la SUBSECRETARIA DE PROMOCION Y PREVENCION DE LA SALUD, COORDINADORA GENERAL DEL PROGRAMA NACIONAL DE GARANTIA DE CALIDAD DE LA ATENCION MEDICA, Y LA SECRETARIA DE ATENCION SANITARIA han tomado la intervención de su competencia y avalan su incorporación al PROGRAMA NACIONAL DE GARANTIA DE CALIDAD DE LA ATENCION MEDICA.

Que la DIRECCION GENERAL DE ASUNTOS JURIDICOS ha tomado la intervención de su competencia.

Que la presente medida se adopta en uso de las atribuciones contenidas por la "Ley de Ministerios T.O. 1992", modificada por Ley Nº25.233.

Por ello:

EL MINISTRO DE SALUD

RESUELVE:

ARTICULO 1º.- Apruébase el MANUAL DE INTOXICACIONES PARA AGENTES DE ATENCIÓN PRIMARIA, que como Anexo forma parte integrante de la presente Resolución.

ARTÍCULO 2º.- Incorpórase el MANUAL DE INTOXICACIONES PARA AGENTES DE ATENCIÓN PRIMARIA, que se aprueba en el artículo precedente al PROGRAMA NACIONAL DE GARANTIA DE CALIDAD DE LA ATENCION MEDICA.

ARTICULO 3º.- Difúndase a través de la Coordinación General del Programa el citado manual, a fin de asegurar el máximo conocimiento y aplicación de las mismas en el marco de dicho Programa Nacional referido en el artículo 2º precedente.

ARTÍCULO 4º.- Agradecer a la Organización Mundial de la Salud por permitir la utilización del material base para la elaboración del presente Manual.

ARTÍCULO 5º.- Agradecer a la Comisión Asesora del área Toxicológica, al Programa Nacional de Prevención y Control de Intoxicaciones del Minsiterio de Salud de la Nación por la adecuación del presente Manual.

ARTÍCULO 6º.- Regístrese, comuníquese, publíquese en el Boletín Oficial, y archívese.

RESOLUCION Nº754/01

EXPEDIENTE 1-2002-285-01-5

 

 

ANEXO

MANUAL DE INTOXICACIONES

para agentes de atención primaria

 

Parte General

INDICE

Prefacio

Nota de agradecimiento

Introducción

Cómo utilizar este manual

Centros de Información, Asesoramiento y Asistencia Toxicológica y Programas de Prevención y Control de Intoxicaciones

Información general sobre sustancias tóxicas e intoxicaciones

1. Sustancias tóxicas e intoxicaciones

Objetivos

¿Qué es una sustancia tóxica?

Exposición a sustancias tóxicas

Cómo ingresan las sustancias tóxicas en el organismo

Qué sucede cuando una sustancia tóxica penetra en el organismo

Efectos de las sustancias tóxicas

Cuándo aparecen efectos generales

2. Cómo se produce la intoxicación

Objetivos

Intoxicación accidental

Autointoxicación

Empleo de sustancias tóxicas en perjuicio de otras personas

Sustancias tóxicas en los alimentos o las bebidas

Intoxicaciones de origen médico

Abuso de drogas, productos químicos o plantas

Ventajas y riesgos del empleo de productos químicos

3. Cómo evitar las intoxicaciones

Objetivos

Qué puede hacer usted para mejorar la seguridad en las viviendas, los lugares de trabajo y la comunidad en general

¿Qué puede hacerse para evitar las intoxicaciones?

Seguridad en el hogar

Cómo evitar las intoxicaciones con plaguicidas

Qué pueden hacer los empleadores para evitar intoxicaciones en los lugares de trabajo

Cómo evitar las mordeduras de serpientes

Cómo evitar las picaduras y mordeduras de insectos, arañas y escorpiones

Cómo evitar la ingestión de plantas, hongos y peces venenosos

Cómo evitar las infecciones por alimentos contaminados con microbios

4. Qué hacer en los casos de emergencia

Objetivos

Peligros que deben tenerse en cuenta

Qué hacer en caso de emergencia

5. Primeros Auxilios

Objetivos

Administre inmediatamente los primeros auxilios

Primeros auxilios en caso de intoxicación

Empleo de remedios tradicionales en los casos de mordeduras o picaduras venenosas

6. Obtención de asistencia médica

Objetivos

Si es posible llegar al hospital en menos de dos horas

Si está usted muy lejos del hospital

Si no es posible obtener rápidamente asistencia médica

Traslado del paciente al hospital

Qué debe hacer usted después de haber leído este capítulo

7. Examen del paciente

Objetivos

Síntomas y signos

Lo que el examen no siempre revela

Si el paciente no presenta ningún síntoma o signo

Cómo practicar el examen y descubrir los síntomas y signos

Asociaciones de síntomas y signos

8. Cómo aclarar lo que ha sucedido

Objetivos

Infórmese hablando con la gente

Busque la sustancia tóxica u otros indicios de lo que ha sucedido

Qué hacer a continuación

9. Cómo atender fuera del hospital a un intoxicado

Objetivos

Qué hacer en caso de ingestión de una sustancia tóxica

Cómo impedir que la sustancia ingerida pase a la sangre

Vómito provocado

Administración de carbón activado

Administración de un laxante

Cómo atender a un intoxicado en estado muy grave

10. Medicamentos y equipo de primeros auxilios

Cómo guardar los medicamentos y el equipo

Medicamentos

Equipo de primeros auxilios

Glosario

Directorio de Centros de Información, Asesoramiento y Asistencia Toxicológica

Directorio de Centros de Información sobre Riesgos Tóxicos Específicos

Directorio de Laboratorios de Análisis Clínicos Toxicológicos

Directorio de Otras Instituciones Relacionadas

 

 

PREFACIO

 

La elaboración de este Manual estuvo a cargo de la Comisión Asesora del Area de Toxicología del Programa Nacional de Garantía de Calidad de la Atención Médica y el Programa de Prevención y Control de Intoxicaciones del Ministerio de Salud de la Nación.

Para la elaboración de este Manual se ha tomado como documento de referencia, la versión en español de: "TRATAMIENTO DE LAS INTOXICACIONES: Manual para agentes de atención primaria" de J. A. Henry y H. M. Wiseman, Unidad de Toxicología Guy's and St Thomas' Hospital Trust, Londres, Inglaterra. Publicado por la Organización Mundial de la Salud.

Para ello se ha contado con la autorización de la Oficina de Publicaciones de la Organización Mundial de la Salud.

 

 

Este manual tiene dos objetivos básicos: informar a los habitantes de zonas rurales desprovistas de asistencia médica inmediata sobre lo que hay que hacer cuando alguien sufre una intoxicación y sugerir al lector posibles medios de evitar intoxicaciones en el seno de la comunidad.

Sus principales destinatarios son las personas sin formación médica o con una formación médica rudimentaria a las que primero se suele acudir en caso de intoxicación o envenenamiento, en particular los agentes sanitarios, personal de primeros auxilios y otros profesionales que trabajan en el medio rural. También se incluye información destinada a los agentes sanitarios con conocimientos de medicina clínica y metodología diagnostica que trabajan en dispensarios y centros rurales de salud donde a veces se dispone de algunos medios de tratamiento y de medicamentos.

El manual debe utilizarse como obra de consulta en caso de emergencia. También pueden utilizarlo los instructores de los agentes sanitarios y de agentes de otro tipo para enseñar ciertas técnicas (p. ej., respiración de boca a boca y masaje cardíaco) que sólo pueden aprenderse practicándolas bajo supervisión. Por último, puede servir también para la enseñanza a los estudiantes de medicina, las enfermeras y el personal paramédico.

Sólo se da una información limitada sobre las intoxicaciones crónicas, causadas a menudo por el empleo de productos químicos en el trabajo. Los lectores que deseen más detalles sobre este tema deberán consultar un manual de salud ocupacional.

Con respecto a la GUIA PARA LA SELECCIÓN DE UN BOTIQUÍN TOXICOLOGICO DE EMERGENCIAS, la misma fue incorporada al PROGRAMA NACIONAL DE GARANTIA DE CALIDAD DE LA ATENCION MEDICA por Resolución Ministerial Nº 126/98

 

 

Destinatarios de este manual

Agentes sanitarios. Por lo general, los agentes sanitarios saben leer, escribir y hacer operaciones aritméticas sencillas; además, han aprendido a:

- administrar primeros auxilios,

- tomar la temperatura de los pacientes,

- tomar el pulso,

- administrar medicamentos.

También a veces se les ha enseñado a administrar inyecciones intramusculares y subcutáneas.

Personal de primeros auxilios. Se le ha enseñado a salvar a personas en peligro y a ocuparse de la asistencia inmediata de las víctimas de accidentes en espera de que pueda hacerse cargo de ellas un profesional sanitario. A menudo se adiestra en materia de primeros auxilios a las personas que suelen ser las primeras en llegar al lugar de un accidente (p. ej., trabajadores de fábricas u oficinas, bomberos o policías).

Profesionales sin formación médica. Muchos profesionales cualificados (p ej., maestros, agrónomos, farmacéuticos, bioquímicos, especialistas en higiene y seguridad, científicos y tecnólogos) disponen de buena información sobre el empleo y los efectos de los productos químicos. En las comunidades donde no hay médico, pueden ser los únicos que poseen conocimientos sobre productos químicos y sustancias tóxicas. A veces son los primeros testigos de un accidente o las personas a las que se acude cuando se sospecha que alguien ha sufrido una intoxicación. Por consiguiente, deben estar al corriente de los primeros auxilios aplicables en caso de intoxicación por plaguicidas, medicamentos, productos domésticos u otras sustancias y también deben estar en condiciones de asesorar a la gente sobre la manera de evitar esos accidentes.

En algunos lugares, estos profesionales sin formación médica tienen la posibilidad de asistir a cursos organizados por centros de información, asesoramiento y asistencia toxicológica.

Enfermeras, estudiantes de medicina y personal paramédico. El presente manual puede ser útil como texto de formación y referencia.

Médicos. Parte de la información expuesta está destinada específicamente a los médicos locales que trabajan en unidades sanitarias y centros rurales de salud, donde a veces se dispone de ciertos medios de tratamiento y de medicamentos. Esta información, que se presenta separada del texto principal, no entra en detalles sobre el tratamiento médico que sólo se puede aplicar en un hospital.

INTRODUCCIÓN

Cómo utilizar este manual

El manual contiene información general sobre las sustancias tóxicas y las intoxicaciones, sobre el mecanismo de producción de éstas y sobre la posibilidad de evitarlas. También figuran orientaciones sobre la manera de hacer frente a las situaciones de emergencia causadas por la intoxicación. El lector hallará en el Anexo un Directorio con información sobre los Centros de Información, Asesoramiento y Asistencia Toxicológica, los Laboratorios de Análisis Clínicos Toxicológicos, y otros Centros de Referencia e Institutos vinculados a la Red Argentina de Toxicología. Finalmente, el manual contiene un glosario y un índice.

Consejos para hacer frente a una emergencia

  1. Tenga en casa, en el lugar comunitario o en el lugar de trabajo un botiquín de primeros auxilios, como el recomendado en el capítulo 10.
  2. Estudie de antemano el presente manual, especialmente los capítulos 4-9, donde se explican las medidas aplicables en caso de intoxicación.
  3. Practique algunas medidas de primeros auxilios, a fin de saber cómo aplicarlas en caso de emergencia.

Información para los médicos

En el capítulo 5 («Primeros auxilios») y en el capítulo 9 («Cómo atender fuera del hospital a un intoxicado»), las partes del texto que están separadas por líneas horizontales contienen información destinada a los médicos.

Si no sabe qué significa alguno de los términos utilizados en el manual

Busque el término dudoso en el glosario (los términos técnicos utilizados en los recuadros destinados a los médicos no figuran en el glosario).

Centros de Información, Asesoramiento y Asistencia Toxicológica y Programas de Prevención y Control de Intoxicaciones

En Argentina existen Centros de Información, Asesoramiento y Asistencia Toxicológica, que cuentan con personal especializado para asesorar sobre el tratamiento y la prevención de las intoxicaciones y facilitar información sobre medicamentos, plaguicidas, plantas y animales venenosos, productos de uso doméstico y sustancias químicas utilizadas en el trabajo. Los médicos de esos Centros están capacitados para recomendar lo que hay que hacer cuando alguien ingiere o respira un producto químico peligroso o recibe sus salpicaduras en la piel o en los ojos.

La mayor parte de los Centros de este tipo son accesibles día y noche por teléfono (ver Directorio en el Anexo). La mayoría de ellos también brinda atención personalizada, dispone de Servicios de Laboratorio Toxicológico de apoyo, de antídotos especiales y cuenta con camas para tratar a los intoxicados.

En nuestro país los Centros de Información, Asesoramiento y Asistencia Toxicológica participan de la Red Argentina de Toxicología (REDARTOX) junto con Laboratorios de Análisis Clínicos Toxicológicos, Cátedras y Centros de Investigación en Toxicología Experimental, en Genética Toxicológica, en Toxicología vegetal y animal, Institutos de Producción de Antivenenos, Centros de Información de Medicamentos, de Riesgos Laborales, de Materiales Peligrosos y Control de Emergencias Químicas. Asimismo colabora con otras instituciones en Programas de Capacitación en Toxicología y Epidemiología Aplicada, de Prevención y Control de Intoxicaciones, así como en la Gestión Racional de Sustancias y Productos Químicos, con miras a mejorar tanto el manejo de los riesgos derivados del contacto con venenos de origen natural o antropogénico, como el tratamiento de las personas afectadas. Otras instituciones vinculadas al manejo racional de estos riesgos son: los Servicios gubernamentales que regulan el empleo de los productos químicos; las Cámaras de productores de sustancias potencialmente tóxicas; las Organizaciones de trabajadores que utilizan sustancias que pueden resultar tóxicas; las Organizaciones de consumidores y otras organizaciones no gubernamentales interesadas en la problemática de los riesgos vinculados a las sustancias tóxicas.

INFORMACIÓN GENERAL SOBRE SUSTANCIAS TÓXICAS E INTOXICACIONES

CAPITULO 1

SUSTANCIAS TÓXICAS E INTOXICACIONES

Objetivos

____________________________________________________________________

Después de haber estudiado este capítulo, Ud. deberá estar capacitado para:

  1. Identificar una sustancia tóxica.
  2. Comprender los conceptos de intoxicación local y de intoxicación general. Conocer todas las vías por las que un tóxico puede ingresar en el cuerpo y reconocer las circunstancias en que puede producirse una intoxicación.
  3. Comprender la diferencia entre intoxicación aguda e intoxicación crónica y poder explicar que la exposición continua a pequeñas cantidades de una sustancia tóxica durante días, semanas o meses puede ser peligrosa, incluso aunque no produzca ninguna molestia aparente en el momento de la exposición.
  4. Explicar al público que el consumo exagerado de medicamentos puede ser peligroso.
  5. Explicar al público la importancia de manipular con cuidado los productos químicos peligrosos y de lavarse inmediatamente cuando un producto químico entra en contacto con la piel.
  6. Explicar que es peligroso ingerir los destilados de petróleo, como el querosén.
  7. Entender las razones por las que conviene provocar el vómito o administrar carbón activado a las personas que han ingerido un tóxico.
  8. Saber que los peligros de una intoxicación se acentúan en los sujetos muy viejos, muy jóvenes o con mala salud.
  9. Saber por qué una persona que ha estado expuesta a un tóxico puede dar la impresión de no haber sufrido ningún daño y por qué conviene a menudo vigilar durante 12-24 horas a estas personas, incluso aunque aparentemente se encuentren bien.

¿Qué es una sustancia tóxica?

Por sustancia tóxica o veneno se entiende cualquier sustancia que produce efectos nocivos cuando penetra en el organismo. Esos efectos pueden ser leves (p. ej., dolor de cabeza o náuseas) o graves (p. ej., convulsiones o fiebre alta), en los casos más graves, la persona intoxicada puede morir.

Casi todos los productos químicos pueden actuar como un tóxico si la cantidad presente en el cuerpo es suficiente. Algunos son nocivos incluso en cantidades muy pequeñas (p. ej., una cucharadita por vía oral o el volumen ínfimo introducido por la mordedura de una serpiente), mientras que otros sólo lo son si la cantidad absorbida es considerable (p. ej., el contenido de varias tazas).

Se denomina dosis a la cantidad de una sustancia química que ingresa en el cuerpo en un momento dado. La dosis capaz de causar una intoxicación recibe el nombre de dosis tóxica. La cantidad más pequeña que ejerce un efecto nocivo se denomina dosis umbral. Si la cantidad de producto químico que ingresa en el cuerpo es inferior a la dosis umbral, no se produce intoxicación e incluso puede haber efectos favorables. Los medicamentos, por ejemplo, ejercen efectos favorables si se toman en la dosis adecuada, pero pueden producir un intoxicación si la cantidad es excesiva.

Exposición a sustancias tóxicas

Cuando una persona entra en contacto con una sustancia tóxica se dice que está expuesta. El efecto de la exposición dependerá de la duración del contacto, del mecanismo por el que el tóxico ingresa en el cuerpo, y también de la cantidad de sustancia tóxica que el organismo puede eliminar durante ese tiempo.

La exposición puede ser única o producirse de manera repetida.

Por exposición aguda se entiende un simple contacto que dura segundos, minutos u horas, o bien una, sucesión de exposiciones durante un día como máximo.

Por exposición crónica se entiende un contacto que dura días, meses o años. Puede ser continua o estar interrumpida por intervalos en los que no se produce ese contacto. La exposición que sólo se produce en el trabajo, por ejemplo, no es continua, aún cuando sea crónica.

La exposición crónica a pequeñas cantidades de una sustancia tóxica puede no dar ningún síntoma o signo de intoxicación al principio. A veces pasan muchos días o meses antes de que el cuerpo albergue suficiente cantidad de sustancia química para que haya intoxicación.

Una persona, por ejemplo, puede utilizar a diario un plaguicida, exponiéndose cada día a una pequeña cantidad de éste; ahora bien, la cantidad de plaguicida que se va depositando en el cuerpo aumenta gradualmente hasta que, al cabo de muchos días, se convierte en una dosis tóxica. En ese momento es cuando la persona empieza a sentirse mal.

Cómo ingresan las sustancias tóxicas en el organismo

La sustancia tóxica penetra en el cuerpo siguiendo una vía de exposición o vía de absorción. La cantidad de tóxico que ingresa en la sangre en un tiempo dado depende de la vía.

Ingestión (vía oral o digestiva)

La mayor parte de las intoxicaciones se producen de este modo. Los niños pequeños suelen ingerir accidentalmente la sustancia tóxica, mientras que los adultos lo hacen a veces deliberadamente para envenenarse. Las personas que comen, beben o fuman después de haber manejado una sustancia tóxica y sin haberse lavado las manos, pueden ingerir accidentalmente parte de ella. Este descuido es una causa frecuente de intoxicaciones por plaguicidas.

Los tóxicos ingeridos pasan al estómago (fig. 1). Algunos pueden atravesar las paredes del intestino y alcanzar los vasos sanguíneos. Cuanto más tiempo está una sustancia tóxica en el intestino, mayor es la cantidad que pasa a la sangre y más grave la intoxicación consiguiente.

Si una persona vomita al poco tiempo de haber ingerido la sustancia peligrosa, ésta puede ser expulsada del cuerpo antes de que haya llegado a la sangre una dosis tóxica. Por consiguiente, cuando una persona no vomita espontáneamente, suele ser útil provocarle el vómito. Hay otros dos medios de evitar que las sustancias tóxicas pasen del intestino a la sangre: 1) administrar carbón activado, que adsorbe (fija) ciertos tóxicos impidiendo que atraviesen las paredes intestinales; y 2) administrar laxantes para acelerar el paso del tóxico por el intestino y lograr que salga del cuerpo con más rapidez.

En el capítulo 9 se indica cuándo conviene provocar el vómito o administrar carbón activado o laxantes, y cuándo puede ser peligroso hacerlo.

Las sustancias tóxicas que no atraviesan las paredes intestinales no llegan a la sangre, por lo que no pueden afectar a otras partes del organismo. Después de recorrer el tracto intestinal, salen del cuerpo con las heces. El mercurio metálico, por ejemplo, no atraviesa las paredes intestinales; así, si un sujeto se traga el mercurio de un termómetro, el metal abandona el cuerpo con las heces y no produce intoxicación.

Vía respiratoria (inhalación por la boca o por la nariz)

Las sustancias tóxicas que están en forma de gas, vapor, polvo, humo o gotitas minúsculas (aerosoles o pulverizaciones) pueden pasar a los pulmones por la boca y la nariz con la respiración (fig. 2).

Solamente llegan al pulmón las partículas que son invisibles por su tamaño; las más grandes quedan retenidas en la boca, la garganta y la nariz, pudiendo ser ingeridas. Una persona puede intoxicarse por inhalación cuando trabaja con una sustancia tóxica en el interior de un local mal ventilado o cuando aplica plaguicidas por rociamiento sin la protección adecuada. Los calentadores, calefones, termotanques, braseros, cocinas, estufas de querosén o gas producen humos tóxicos que pueden alcanzar una concentración peligrosa si no se evacuan al exterior o si el local no tiene buena ventilación.

Las sustancias tóxicas que llegan a los pulmones pasan con gran rapidez a los vasos sanguíneos, ya que los conductos aéreos pulmonares (bronquiolos y alvéolos) tienen una superficie muy extensa, paredes muy finas y un riego sanguíneo abundante.

Contacto cutáneo (con líquidos, pulverizaciones o aerosoles)

Las personas que trabajan con sustancias químicas (p. ej., plaguicidas) pueden sufrir intoxicaciones si se salpican o humedecen la piel o si llevan ropa empapada por el producto.

La piel es una barrera que protege al cuerpo de las sustancias tóxicas. Sin embargo, algunas pueden atravesarla (fig. 3). Los tóxicos atraviesan con más facilidad la piel húmeda caliente y sudorosa que la fría y seca; por otra parte, la piel con arañazos o quemaduras ofrece menos resistencia que la piel intacta. Los tóxicos que alteran la piel (p. ej., irritantes, cáusticos) la atraviesan con más facilidad que los que no la dañan. A veces es posible eliminar el veneno de la piel lavándola antes de que pase al interior del cuerpo.

Perforación de la piel (inyección)

A través de la piel pueden penetrar sustancias tóxicas por inyección con una jeringa o un inyector de pistola, así como en el curso de un tatuaje o por picadura o mordedura de un animal venenoso (insecto, pez o serpiente). La inyección puede efectuarse directamente en un vaso sanguíneo o en el tejido muscular o adiposo subcutáneo. La inyección directa en la sangre surte un efecto muy rápido. Las sustancia tóxicas inyectadas bajo la piel o en el tejido muscular tienen que atravesar varias capas antes de llegar a los vasos sanguíneos, por lo que su acción es más lenta.

Otros contactos mucosos (ocular, nasal, sublingual, vaginal, rectal)

Las sustancias tóxicas también pueden penetrar por otras vías menos usuales que tienen características particulares. En el caso de la vía ocular, las sustancias pueden generar daños locales severos pero también pueden ser absorbidas produciendo síntomas generales. En todos los casos la sustancia debe ser removida con un profuso lavado ocular.

La vía nasal debe diferenciarse de la respiratoria por cuanto el tóxico ingresa por absorción mucosa sin llegar a los pulmones (p. ej., cocaína). La perforación del tabique nasal es una complicación que puede observarse en algunos casos.

La vía sublingual es utilizada para la administración de medicamentos por tratarse de una vía rápida y de fácil acceso.

Las vías vaginal y rectal se utilizan para la administración de medicamentos de acción local o general, como así también de drogas de abuso (p. ej., cocaína).

Qué sucede cuando una sustancia tóxica penetra en el organismo

Cómo circula la sustancia tóxica por el organismo

Tan pronto como llega al torrente sanguíneo, el tóxico se difunde por el cuerpo debido a que el corazón hace circular la sangre por todas partes (fig. 4).

Cómo se desintegra la sustancia tóxica en el organismo

Algunas sustancias tóxicas se descomponen dentro del cuerpo, principalmente en el hígado, dando lugar a otros compuestos químicos. Estos compuestos, denominados «metabolitos», generalmente son menos venenosos que la sustancia «madre» y se eliminan con más facilidad. En algunos casos, el metabolito es más tóxico que la sustancia (p. ej., parathion, paracetamol, metanol) y en estas ocasiones los síntomas de la intoxicación producida por el metabolito aparecen más tardíamente. Estos síntomas pueden evitarse si se interrumpe, a tiempo, la desintegración de la sustancia dentro del organismo, para lo cual existen medicamentos específicos que se deben administrar oportunamente.

Cómo se excreta la sustancia tóxica

Tanto las sustancias tóxicas inalteradas como sus metabolitos suelen eliminarse con la orina, las heces o el sudor, así como en el aire expulsado durante la respiración. Los tóxicos pasan de la sangre a la orina por los riñones y de la sangre al aire espirado por los pulmones. Los tóxicos presentes en las heces pueden haber pasado por el intestino sin haber sido absorbidos en la sangre o haber retornado al intestino, con la bilis, después de sufrir dicha absorción. Algunas sustancias tóxicas, por ejemplo el DDT, se acumulan en los tejidos y órganos del cuerpo, donde pueden permanecer largo tiempo. Una vía de excreción que merece una consideración especial es la leche materna, ya que puede afectar también al niño que se está amamantando.

Efectos de las sustancias tóxicas

Los efectos que ejerce una sustancia química en el cuerpo pueden ser locales o generales.

Los efectos locales se limitan a la parte del cuerpo que está en contacto con la sustancia química, es decir la piel, los ojos, las vías respiratorias o los intestinos.

Como ejemplo de efectos locales pueden citarse las erupciones cutáneas, las quemaduras, el lagrimeo y la tos producida por irritación de la garganta. Muchos tóxicos producen efectos locales, pero también hay otros muchos que no lo hacen. Más adelante se dan más detalles sobre los efectos locales.

Los efectos generales o sistémicos son efectos más difusos que aparecen cuando se absorbe una sustancia tóxica en el organismo.

Algunos tóxicos causan a la vez efectos locales y efectos sistémicos. Siempre que se observen efectos locales tras la exposición a una sustancia química habrá que investigar si hay también signos o síntomas de intoxicación general.

Efectos locales

En la piel

Las sustancias químicas que atacan a la piel producen en ella enrojecimiento o erupciones, dolor, hinchazón, ampollas o quemaduras graves. Las quemaduras pueden ser análogas a las causadas por el fuego.

Las sustancias químicas irritantes producen picazón, sensación de quemadura o dolor cuando entran en contacto por primera vez con la piel, pero no quemaduras si se lava bien la superficie afectada. En cambio, pueden dar lugar a quemaduras si el contacto es prolongado, por ejemplo en el caso de los sujetos que llevan ropa contaminada durante varias horas.

Algunas sustancias químicas irritantes no producen ningún efecto las primeras veces que entran en contacto con la piel, pero el contacto prolongado da lugar a enrojecimiento o erupciones. Así ocurre, por ejemplo, tras el uso repetido de un producto de limpieza doméstico.

A veces las personas se hacen sensibles a una sustancia química que utilizan con frecuencia. Al principio no se observa ningún efecto pero al cabo de semanas o meses pueden sufrir una erupción cada vez que la utilizan.

Las sustancias químicas corrosivas o cáusticas producen muy pronto quemaduras dolorosas y pueden dar lugar a la aparición de ampollas y un color grisáceo o parduzco, finalmente pueden causar la destrucción de la piel.

En los ojos

Si entran en contacto con los ojos, las sustancias irritantes o corrosivas pueden provocar un dolor intenso. A veces se producen rápidamente quemaduras en la superficie ocular, así como reacciones cicatrizales o incluso ceguera. El paciente puede presentar enrojecimiento ocular y lagrimeo. Las personas afectadas tienden a mantener los ojos cerrados y soportan mal la luz intensa.

En el intestino

Las sustancias irritantes o corrosivas pueden producir lesiones en la boca y la garganta o en la pared interna del intestino. Los sujetos afectados presentan dolor abdominal, vómitos y diarrea. En el material vomitado y en las heces puede haber sangre. En las quemaduras de la garganta puede aparecer, con gran rapidez, una hinchazón localizada que impida respirar.

En las vías respiratorias y los pulmones

Algunos gases y vapores pueden tener efectos irritantes en la nariz, la garganta y las vías respiratorias superiores, provocando tos y ahogo.

Otros producen lesiones en los pulmones, dando lugar a que se acumule agua en su interior. Esto puede suceder al poco tiempo de haberse inhalado la sustancia tóxica o en un plazo de 48 horas. La acumulación de agua en los pulmones impide respirar normalmente y puede crear una sensación de ahogo en la persona afectada, por lo que habrá que hospitalizarla lo antes posible. A este estado se le da el nombre de «edema de pulmón».

Algunos de los gases que causan edema de pulmón irritan también los ojos, la nariz, la garganta y las vías respiratorias superiores, provocando tos y sensación de ahogo. Cuando una persona empieza a toser y siente que se ahoga, hay que sacarla de la habitación rápidamente para que respire aire fresco, si es posible. A menudo esta simple medida evita que permanezca demasiado tiempo en contacto con el gas y sufra una intoxicación. Algunos gases tóxicos, tales como el monóxido de carbono, no ejercen efecto alguno en la nariz y la garganta. Los gases tóxicos que no provocan tos ni sensación de ahogo son muy peligrosos porque los sujetos afectados pueden ignorar que están respirando un veneno.

La ingestión de destilados de petróleo, tales como el querosén, puede provocar edema de pulmón. Cuando una persona traga un líquido o sólido cualquiera, la tráquea (tubo del pulmón) se cierra, evitando así que la mayor parte de la sustancia ingerida llegue a los pulmones; sin embargo, aun así puede pasar una pequeña cantidad de líquido. Con la mayor parte de los líquidos esto no tiene importancia, ya que la cantidad es demasiado pequeña para dañar el pulmón, pero en el caso de los destilados de petróleo basta una cantidad ínfima para provocar neumonitis o edema de pulmón.

Un aspecto más importante es que cuando el sujeto está inconsciente la tráquea no se cierra, por lo que no hay nada que evite que alimentos, bebidas o vómitos pasen a los pulmones, provocando obstrucción respiratoria o edema pulmonar. De ahí que sea muy peligroso tratar de administrar alimentos, bebidas o medicamentos a las personas que estén inconscientes.

En los puntos de inyección

Los tóxicos irritantes inyectados en la piel (p. ej., por picaduras de insectos o mordeduras de serpientes) pueden causar dolor e hinchazón en el punto de inyección. También pueden sufrir efectos locales las personas que se inoculan accidentalmente medicamentos veterinarios al tratar de administrar una inyección a pájaros u otros animales.

Efectos generales

Las sustancias tóxicas pueden ejercer efectos nocivos de muchos modos:

Efectos en el feto

Algunas sustancias tóxicas pueden ejercer efectos nocivos en el niño cuando aún se encuentra en el útero materno. Esto ocurre sobre todo durante el primer trimestre del embarazo, que es cuando empiezan a formarse el sistema nervioso y los principales órganos. Las partes del niño más afectadas son los huesos, los ojos, los oídos, la boca y el cerebro. Si las lesiones son muy graves, el niño deja de crecer y muere. Algunas sustancias tóxicas pueden ser nocivas para el feto y no para la madre, lo cual plantea un problema importante pues nada advierte a ésta de que su hijo está en peligro.

El hecho de que la madre fume o beba bebidas alcohólicas durante el embarazo puede ser nocivo para el feto. También los medicamentos pueden ser peligrosos para éste. Las embarazadas no deben tomar nunca medicamentos que no hayan sido prescritos por un médico.

Cuándo aparecen efectos generales

Los efectos generales sólo aparecen cuando la cantidad de tóxico en el cuerpo es mayor que la que éste puede eliminar, en cuyo caso la sustancia se acumula y alcanza el «nivel umbral».

Por lo común, cuando el contacto con el tóxico es breve (exposición aguda) los efectos aparecen poco después de la exposición y no duran mucho. En algunos casos, sin embargo, los efectos de un tóxico no son visibles durante las horas o incluso los días que siguen a la exposición aguda. En el caso de las personas expuestas durante largo tiempo (exposición crónica), los efectos pueden ser muy duraderos.

Sucede a veces que una persona expuesta a un tóxico no sufre aparentemente ningún efecto nocivo. Ello puede deberse a que la exposición no ha durado lo bastante para que la dosis absorbida llegue a ser tóxica. También puede ocurrir que la persona haya absorbido la dosis tóxica pero se encuentre aparentemente bien por ser demasiado pronto para que se manifiesten los efectos de la intoxicación.

A veces es difícil saber si una persona que ha estado expuesta a un tóxico va a sufrir o no algún efecto nocivo.

Antes de enviarla a su casa, por consiguiente, habrá que averiguar:

Ante un caso presunto de intoxicación, no estará de más vigilar al sujeto durante un plazo de 12-24 horas para ver si aparece algún efecto nocivo. A veces puede ser necesario prolongar todavía más ese periodo de vigilancia.

La exposición a una sustancia química no afecta por igual a todas las personas. Algunas pueden ser más sensibles que otras. Los niños y los viejos, por ejemplo, suelen acusar más las intoxicaciones que los adultos jóvenes y, por otra parte, las personas debilitadas porque comen mal, beben en exceso o padecen alguna enfermedad, sufren intoxicaciones más graves que los sujetos sanos.

 

CAPITULO 2

CÓMO SE PRODUCE LA INTOXICACIÓN

Objetivos

____________________________________________________________________

Después de haber estudiado este capítulo, deberá estar usted capacitado para:

  1. Reconocer si existe algún riesgo de intoxicación por productos químicos, medicamentos, monóxido de carbono, plaguicidas o alimentos contaminados, tanto en el hogar como en el lugar de trabajo.
  2. Explicar a otras personas como se producen las intoxicaciones a fin de que sepan evitar ese peligro.
  3. Explicar por qué es peligroso sacar un producto químico de su recipiente original y ponerlo en otro.
  4. Explicar por qué es importante utilizar cada producto del modo recomendado por el fabricante.
  5. Explicar por qué es peligroso el abuso de medicamentos.
  6. Informar al público sobre la utilidad y los peligros del empleo de sustancias químicas.

Algunas intoxicaciones se producen accidentalmente pero otras se deben a que alguien trata deliberadamente de dañarse (autointoxicación) o de dañar a otros. Hay también otros actos que pueden dar lugar a intoxicaciones:

Intoxicación accidental

Pueden producirse intoxicaciones accidentales cuando:

Intoxicaciones en la infancia

Muchos accidentes de intoxicación en el hogar afectan a niños pequeños de uno a cuatro años. En esa edad, los niños tratan de explorar lo que les rodea y pueden gatear o andar solos por la casa. Hacia los dos años no es raro que se suban a una silla para indagar lo que hay en un estante y a menudo pueden abrir cajones y armarios e incluso frascos con tapón a rosca.

Los niños tienden a llevarse todo a la boca y carecen de suficiente discernimiento para comprender que algunas cosas pueden ser peligrosas. Aparentemente, su sentido del gusto difiere del de los adultos y a menudo llevan a su boca cosas que un adulto considerarla desabridas o amargas. Así pues, pueden tragarse un medicamento que les parece un caramelo o aceite de máquinas que confunden con jarabe. Si tienen sed pueden beber cualquier líquido, como un detergente de uso doméstico, creyendo que se trata de limonada o de un jugo de frutas.

Entre los productos químicos que con más frecuencia causan intoxicaciones en los niños figuran los siguientes:

Estos productos químicos suelen utilizarse en la casa o en el medio peridomiciliario y con frecuencia se guardan en sitios donde el niño puede verlos y apoderarse de ellos (p. ej., en estantes, mesas, muebles bajomesada, o simplemente en el suelo).

Los accidentes se producen a menudo cuando las personas mayores, con niños pequeños a cargo, están demasiado ocupadas para vigilarlos continuamente. Algunas madres tienen a su cargo una familia numerosa, con varios niños pequeños, además de las tareas domésticas. Si se deja un recipiente abierto al alcance de un niño, pueden bastar pocos segundos para que éste lo agarre e ingiera su contenido.

Especialmente peligroso es el caso de los niños que permanecen solos (o al cuidado de hermanos o hermanas algo mayores) durante varias horas seguidas.

Intoxicaciones en la vejez

Los ancianos pueden intoxicarse accidentalmente. Si no ven muy bien, no es raro que se equivoquen de frasco e ingieran, por ejemplo, un producto de limpieza en vez de una bebida o un medicamento. A menudo sufren estados de confusión y olvidos. A veces no se acuerdan de tomar su medicamento o toman una dosis excesiva, intoxicándose porque no recuerdan cuánto deberían tomar o cuándo tomaron la última dosis.

Productos guardados fuera del recipiente original

A veces se producen accidentes cuando se saca un producto químico de su recipiente original y se guarda en otro. Como el nuevo recipiente no lleva la etiqueta adecuada, nadie sabe lo que hay dentro. Puede ocurrir que ni siquiera lo sepa la persona que hizo el cambio. Es especialmente peligroso poner cualquier sustancia química o medicamento en un vaso, una botella o un recipiente donde pueda confundirse con un alimento o una bebida. Los niños pequeños no advierten la diferencia entre las sustancias peligrosas y los alimentos o bebidas, e incluso los adultos pueden beber el contenido de una botella sin controlar antes de qué se trata.

De ahí que sea peligroso que los comerciantes saquen los productos químicos del envase original, a granel, para venderlos en recipientes pequeños con etiquetas inadecuadas o inexistentes.

Intoxicaciones por uso incorrecto de productos químicos o medicamentos

A veces se producen accidentes por omisión de las precauciones de seguridad y uso incorrecto de ciertos productos químicos. En los paquetes de soda cáustica, por ejemplo, se suele advertir que no se mezcle el producto con ningún otro agente de limpieza. Si se hace caso omiso de esa advertencia y se mezcla la soda cáustica con otro producto doméstico de limpieza, los gases desprendidos pueden provocar una intoxicación. Otro ejemplo de uso incorrecto es el empleo de insecticidas destinados a uso doméstico para destruir parásitos de las personas (p. ej., piojos), aplicándolos al cabello o al cuerpo.

A veces se producen intoxicaciones por utilizar incorrectamente ciertos medicamentos. Algunas personas toman más de lo prescrito por el médico porque piensan, erróneamente, que cuanto mayor sea la dosis más pronto se curarán. Otro ejemplo de uso incorrecto es la utilización de un medicamento destinado a otra persona. Los que así proceden pueden sufrir consecuencias peligrosas si toman una dosis inapropiada o un medicamento que no es adecuado para tratar su enfermedad. Las mujeres que toman un medicamento para tratar de poner fin a un embarazo utilizan incorrectamente el producto y pueden resultar intoxicadas. Todas las formas de automedicación encierran el riesgo de intoxicación.

Intoxicaciones por plaguicidas

Los plaguicidas son productos químicos fabricados para destruir insectos, malas hierbas u otras plagas. La mayor parte de ellos son también peligrosos o dañinos para el hombre si se ingieren, o si entran en contacto con la piel, o se inhalan y llegan a los pulmones en forma de gases, humos, polvo o finas gotitas.

Las intoxicaciones pueden producirse de distintos modos:

Intoxicaciones en el trabajo

Muchos productos químicos que se fabrican, utilizan o almacenan en los lugares de trabajo son tóxicos. Las personas que trabajan con esos productos deben saber cómo manejarlos en condiciones de seguridad para evitar intoxicaciones.

A veces los trabajadores no saben que están manejando una sustancia tóxica o, aunque lo sepan, no han recibido instrucciones ni entrenamiento para manipularla en condiciones de seguridad. A veces tampoco leen la etiqueta ni las reglas de precaución. También puede ocurrir que conozcan los peligros pero que, por descuido o pereza, no tomen las precauciones adecuadas.

Los accidentes, incendios o explosiones en los lugares de trabajo pueden dar lugar a que se rompan los recipientes y los productos químicos se derramen o se viertan en rutas o ríos, o bien a que los vapores o gases pasen a la atmósfera. A veces estas fugas afectan a zonas muy extensas y provocan numerosas intoxicaciones.

Los desechos químicos y los recipientes vacíos pueden entrañar graves peligros si no se eliminan adecuadamente.

Intoxicación por monóxido de carbono

El petróleo, el querosén, la nafta, el gas, la madera, el carbón y otros combustibles desprenden al quemarse un gas llamado monóxido de carbono que puede provocar graves intoxicaciones y a menudo la muerte. Estos accidentes sobrevienen cuando se utilizan calefones, termotanques, braseros, estufas o calentadores en habitaciones, cabañas o tiendas de campaña desprovistas de chimenea o de ventanas por las que pueda salir el monóxido de carbono y entrar aire fresco. También producen monóxido de carbono los motores a nafta, y se han registrado casos de intoxicación por haber dejado en marcha un automóvil dentro de un garaje con la puerta cerrada.

Autointoxicación

Hay personas que tratan de envenenarse tomando deliberadamente un producto tóxico; a esto se lo llama «autointoxicación». En algunos países la gente utiliza medicamentos para envenenarse, pero en las comunidades rurales es más probable que opten por los plaguicidas.

Las personas con depresión, enfermedades graves o alcoholismo pueden tratar de quitarse la vida por envenenamiento, ingiriendo grandes cantidades de medicamentos, plaguicidas u otros productos tóxicos. En caso de restablecimiento, es posible que traten de envenenarse de nuevo si no se les aplica un tratamiento psiquiátrico adecuado.

Muchos de los jóvenes que intentan envenenarse están agobiados por problemas a los que no saben hacer frente, como disputas con el novio o la novia, malas calificaciones en la escuela, etc.

Empleo de sustancias tóxicas en perjuicio de otras personas

A veces se utilizan venenos en perjuicio de otras personas. Unos lo hacen para divertirse, mientras que otros tratan de asustar o incluso de matar. Debe considerarse también la posibilidad de abuso o de maltrato infantil a través del uso de drogas u otras sustancias peligrosas. Cuando se tengan pruebas de que así está ocurriendo o ya ha ocurrido, habrá que avisar a la policía o al Juzgado de turno, o darle intervención a un Asesor de menores.

Sustancias tóxicas en los alimentos o las bebidas

Los alimentos o las bebidas pueden estar contaminados por sustancias tóxicas producidas por gérmenes microscópicos (p. ej., bacterias, virus, algas o mohos) o por productos químicos tóxicos. Algunas plantas, hongos, animales u organismos marinos producen por sí mismos sustancias químicas venenosas. Estas sustancias tóxicas de origen natural se llaman toxinas (p. ej., toxina botulínica, toxinas de yarará, saxitoxina).

Sustancias tóxicas producidas por microorganismos

Los alimentos pueden contaminarse con bacterias antes o después de la cocción, durante la preparación o durante el almacenamiento, por contacto con manos que no se han lavado bien o con superficies, recipientes o utensilios de cocina contaminados, o por obra de animales o insectos, en particular moscas. Una buena cocción destruye la mayoría de las bacterias y toxinas, pero no todas. Si los alimentos cocinados se mantienen calientes o a temperatura ambiente por un cierto período de tiempo, las bacterias presentes se multiplicarán y podrán causar enfermedades.

Los mohos se desarrollan en los alimentos húmedos o alterados por insectos y alguno de ellos producen sustancias tóxicas. Los que se desarrollan en las nueces y otros frutos secos o en el grano recolectado y almacenado cuando aún está húmedo pueden producir graves intoxicaciones. Ciertos métodos de desecación y conservación de los alimentos no impiden que proliferen los mohos.

Las personas que comen alimentos infestados por gusanos u otros organismos pueden caer enfermas, pero estos casos no se examinarán en el presente manual por no tratarse de verdaderas intoxicaciones.

Tóxicos químicos

Los alimentos y bebidas pueden contaminarse con productos químicos tóxicos de muchos modos:

Plantas, hongos, animales y organismos marinos venenosos

Hay plantas, hongos, animales y organismos marinos que contienen toxinas. A veces es muy difícil distinguir las plantas, los hongos y los peces comestibles de los que son venenosos.

Intoxicaciones de origen médico

Algunas personas sufren intoxicaciones por medicamentos que les ha prescrito un médico o algún otro agente sanitario. Estos accidentes obedecen a diversas razones. Unas veces el medicamento no es el adecuado, o el médico no sabe que el paciente es alérgico a un medicamento dado. Otras veces el error está en el expendio porque el dependiente de la farmacia no comprendió la orden médica o la letra era poco clara. En ciertas ocasiones el problema está en la dosis prescripta o bien puede ocurrir que la dosis sea inadecuada por un error de medición.

Abuso de drogas, productos químicos o plantas

Algunas personas usan ciertos medicamentos para modificar su estado de ánimo o su comportamiento, para tranquilizarse o para comportarse con más energía. Esta práctica se califica de «abuso de drogas» o "uso indebido de drogas" independientemente de que se trate de drogas legales o ilegales. Existe un uso indebido o abusivo de drogas legales, tal el caso de algunas personas que abusan de la cafeína, las anfetaminas, los opiáceos (p. ej., morfina, codeína, nalbufina), o los tranquilizantes (p. ej., benzodiacepinas). El consumo excesivo de alcohol es también una importante modalidad de abuso de drogas. Entre las drogas ilegales se podrá citar el consumo de cocaína, marihuana, éxtasis y LSD, entre otras.

También hay otras sustancias que pueden producir algunos de esos efectos. Algunas personas inhalan con ese fin ciertos productos químicos (pegamentos, pinturas, diluyentes, quitaesmaltes, gas para encendedores, derivados del petróleo o líquidos para la limpieza en seco). En estos casos se puede hablar de «abuso de solventes». También hay personas que respiran los vapores que se desprenden de un trapo empapado o que introducen productos químicos o pegamentos en una bolsa de plástico y respiran profundamente en su interior.

En muchas sociedades se utilizan plantas u hongos por sus efectos alucinógenos, estimulantes o relajantes. Algunas plantas se comen crudas, mientras que otras se cocinan, se transforman en bebidas (p. ej., té de floripondio) o se fuman (p. ej., tabaco y cannabis o marihuana).

Muchos de los medicamentos, productos químicos y plantas de los que se abusa son tóxicos si se consumen de golpe en gran cantidad o se emplean durante muchos meses o años. El alcohol, por ejemplo, produce alteraciones hepáticas, el hábito de fumar provoca cáncer del pulmón y el cannabis puede deteriorar la memoria.

Ventajas y riesgos del empleo de productos químicos

En todos los países se utilizan numerosos productos químicos diferentes en la agricultura, la industria, la medicina y el hogar. Hay muchas razones de peso para proceder así: los plaguicidas y fertilizantes han permitido a los agricultores aumentar las cosechas; los medicamentos curan o evitan enfermedades y brindan a la gente una vida más larga y confortable; y los productos de limpieza facilitan el trabajo doméstico.

Pero las sustancias útiles pueden también ser peligrosas. A veces es necesario utilizar grandes cantidades, que pueden entrañar riesgos si penetran en el organismo. Ciertos productos químicos son también peligrosos si pasan al aire que la gente respira, al suelo en donde la gente trabaja, cosecha sus alimentos o apacienta el ganado, y a los ríos y arroyos que aportan agua para beber, lavarse o regar las huertas. El peligro puede aminorarse si esos productos se utilizan con precaución y se tratan de evitar los accidentes, pero nunca desaparece por completo.

Las comunidades deben decidir por sí mismas si un producto químico es suficientemente ventajoso y sus peligros son lo bastante reducidos para que resulte tolerable. Hay que sopesar cuidadosamente los siguientes aspectos:

CAPITULO 3

CÓMO EVITAR LAS INTOXICACIONES

Objetivos

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Después de haber estudiado este capítulo, deberá estar usted capacitado para:

  1. Explicar la manera de evitar las intoxicaciones.
  2. Ayudar a la gente a mejorar la seguridad en sus viviendas, en los lugares de trabajo y en la comunidad en general.

Es mejor, más seguro y más barato, evitar las intoxicaciones que curarlas. En su mayoría pueden evitarse.

Todo el mundo - niños, padres, agricultores, maestros, obreros, industriales y agentes sanitarios - está en condiciones de mejorar la seguridad de las viviendas, los lugares de trabajo y la comunidad en general.

Qué puede hacer usted para mejorar la seguridad en las viviendas, los lugares de trabajo y la comunidad en general

Debe hacer tres cosas:

  1. En primer lugar, identifique todos los casos de intoxicación que se hayan producido en la comunidad durante los últimos años. Entérese de cómo se desarrollaron, dónde se produjeron y cuáles fueron los tóxicos implicados. Reflexione sobre las posibles causas de esas intoxicaciones.
  2. Pregúntese cómo podrían haberse evitado las intoxicaciones registradas en la comunidad. En este capítulo se sugieren numerosas medidas para prevenir las intoxicaciones. Consulte con el Centro de Información, Asesoramiento y Asistencia Toxicológica más cercano acerca de los casos registrados en su comunidad. El personal del centro puede estar en condiciones de sugerir posibles medidas preventivas.
  3. Hable con la gente sobre los medios de evitar intoxicaciones. Comparta sus informaciones con los demás y ayúdeles a comprender por qué se producen las intoxicaciones y qué puede hacerse para evitar que se repitan.

En este capítulo se indica lo que hay que recomendar a la gente respecto de lo que debe hacer y lo que no debe hacer para evitar las intoxicaciones.

Cuando lea usted este capítulo por primera vez, quizás piense: «Los miembros de mi comunidad no pueden hacer esto. ¿Cómo voy a decirle que hay que llevar botas para evitar las mordeduras de serpiente, cuando ni siquiera disponen de dinero para comprarse zapatos? ¿Cómo voy a decirles que los medicamentos deben guardarse en un armario cerrado, cuando en nuestras casas no tenemos armarios?»

La comunidad debe estar informada de las medidas más eficaces para evitar las intoxicaciones y tratar de aplicarlas. Ahora bien, antes de explicar a la gente cómo evitar las intoxicaciones, tendrá usted que reflexionar para que sus recomendaciones se adapten a la situación local. Puede haber otras medidas que resulten igualmente eficaces. La gente puede decirle, por ejemplo, que en sus casas tienen sitios tan seguros como un armario con cerradura. También es posible que, si la comunidad lo desea, algún carpintero local construya armarios o gavetas que puedan cerrarse con llave.

Proceda usted por etapas: por ejemplo, si la gente no está en condiciones de comprar botas, empiece por sugerirle que calce sandalias u otro calzado sencillo de fabricación local.

¿Qué puede hacerse para evitar las intoxicaciones?

Hay que manipular con precauciones todos los compuestos químicos, no solamente los que se sepa que son tóxicos. Muchos compuestos que quizá no se consideren tóxicos pueden perturbar la salud o producir quemaduras.

Es muy importante proteger a los niños, que no pueden protegerse por sí mismos y no comprenden que ciertas cosas pueden ser tóxicas.

Muchas intoxicaciones podrían evitarse si los productos químicos se guardaran, utilizaran y eliminaran en condiciones de seguridad.

Conservación de los productos químicos en condiciones de seguridad

Utilización de los productos químicos en condiciones de seguridad

Eliminación de los residuos químicos y los recipientes vacíos en condiciones de seguridad

En el resto de este capítulo se dan normas más detalladas sobre la manera de evitar los diferentes tipos de intoxicaciones descritos en el capítulo 2.

Seguridad en el hogar

Cómo conservar los productos químicos en condiciones de seguridad

Cómo utilizar medicamentos y productos de uso doméstico en condiciones de seguridad

Medicamentos

Productos de uso doméstico (artículos de limpieza o plaguicidas)

Eliminación de los productos domésticos en condiciones de seguridad

Otras maneras de evitar intoxicaciones en el hogar

Cómo evitar las intoxicaciones con plaguicidas

El uso de plaguicidas está muy extendido y en algunos países se registran muchos casos de enfermedad o defunción causados por intoxicaciones con esos productos. Tales accidentes pueden evitarse si los plaguicidas se utilizan en condiciones de seguridad y se toman las precauciones adecuadas.

Las personas que trabajan en lugares en donde se utilizan o almacenan plaguicidas (plantaciones, granjas, fábricas o establecimientos comerciales) deben saber cómo manejar y utilizar sin riesgo esos productos. Todos los miembros de la comunidad deben estar informados de los peligros que entraña su utilización y de la manera de evitarlos.

La mayor parte de estas normas son aplicables a los lugares donde se almacenan o utilizan productos químicos de cualquier tipo. Si el lector desea recibir más información sobre seguridad en el trabajo, deberá dirigirse a un experto en problemas de higiene laboral.

Almacenamiento de plaguicidas en condiciones de seguridad

Utilización de plaguicidas en condiciones de seguridad

Todas las personas que utilizan plaguicidas deben haber recibido en primer lugar un adiestramiento sobre los métodos de aplicación, el funcionamiento, la limpieza y el mantenimiento del equipo y las precauciones de seguridad correspondientes.

Todo plaguicida, como cualquier otro producto químico, debe llevar una etiqueta en la que se indique quién lo ha fabricado y cómo utilizarlo con eficacia y sin riesgos. También deben figurar información sobre los posibles riesgos y las precauciones que hay que tomar, instrucciones para los primeros auxilios y consejos al personal de salud. Si el recipiente es demasiado pequeño, esta información puede figurar aparte en un prospecto. También pueden adjuntarse un prospecto de información sobre el producto y una ficha de seguridad química.

Si esta información no figura en la etiqueta, trate de obtenerla por medio del distribuidor, de otro usuario, de un dirigente comunitario o de un agente de extensión agrícola.

 

Eliminación en condiciones de seguridad de recipientes vacíos y restos de plaguicidas

Qué pueden hacer los empleadores para evitar intoxicaciones en los lugares de trabajo

Medidas generales

Los empleadores deben proteger a su personal de los peligros inherentes al empleo de productos químicos. Con ese fin, pueden hacer varias cosas:

Asimismo deberán:

Vigilancia del estado de salud de los trabajadores y de su exposición a los productos químicos

El personal no debe estar expuesto a una cantidad de productos químicos que pueda provocar enfermedades o deteriorar su salud. Habrá que determinar y registrar la cantidad de productos químicos presentes en la atmósfera del lugar de trabajo. Habrá que organizar, exámenes médicos periódicos del personal para descartar posibles efectos nocivos y determinar si deben tomarse medidas especiales para evitar la exposición.

Primeros auxilios y situaciones de emergencia

En cada lugar de trabajo habrá que evaluar los posibles riesgos del empleo de sustancias tóxicas y facilitar además a los trabajadores el adiestramiento, el equipo de primeros auxilios y el material que precisen para hacer frente a esos riesgos, así como algunos medios de comunicación y transporte para casos de accidente.

Adiestramiento

Los empleadores deben enseñar a todos los trabajadores lo que hay que hacer en cualquier caso de accidente, emergencia o traumatismo. Asimismo deben enseñarles a aplicar en la práctica los primeros auxilios. De vez en cuando deben asegurarse de que el personal no ha olvidado esas enseñanzas.

En todos los lugares de trabajo debe haber uno o varios trabajadores adiestrados en la prestación de primeros auxilios a fin de que puedan encargarse de aplicar las medidas correspondientes en caso de emergencia (intoxicación, traumatismo o malestar súbito). En nuestro país la reglamentación laboral nacional exige que en las empresas de cierto volumen haya siempre una persona adiestrada en primeros auxilios, pero también en las empresas menos importantes a las que no se aplica esa reglamentación hacen falta personas que posean esa formación. Incluso las personas que trabajan solas deben estar informadas de la metodología de los primeros auxilios y de los posibles peligros de su trabajo. El número de personas a las que habrá que adiestrar en materia de primeros auxilios dependerá de la importancia del riesgo. Los candidatos a esa formación pueden ser trabajadores o supervisores o, en el caso de las personas que trabajan a domicilio, otros miembros adultos de la familia.

Equipo

El material de primeros auxilios debe estar siempre presente en los lugares de trabajo en que se utilicen productos químicos peligrosos. Así, por ejemplo, cuando se empleen líquidos corrosivos puede ser necesario prever un baño ocular o un simple frasco de plástico con una solución antiséptica apropiada para lavar los ojos. Si el líquido corrosivo puede salpicar y entrar en contacto con la piel, quizá sea necesario instalar una ducha. En los sitios donde se utilicen gases irritantes o tóxicos (p. ej., cloro o dióxido de carbono) habrá que disponer de mascarillas respiratorias de emergencia a fin de que los trabajadores puedan escapar o salvar a otros si se produce un escape de gas. En algunos casos puede ser necesario un equipo especial para rescatar a las víctimas de un accidente.

Suministros

Si en el lugar de trabajo se utilizan productos químicos tóxicos de acción muy rápida puede ser necesario incluir antídotos en el botiquín de primeros auxilios. En los sitios donde se utiliza cianuro, por ejemplo, conviene disponer de ampollas de nitrito de amilo.

Obtención de ayuda y traslado al hospital de las personas afectadas

En caso de accidente laboral, lo mejor es pedir ayuda a un compañero de trabajo o, en el caso de las personas que trabajan a domicilio, a un miembro de la familia o a un vecino.

Los empleadores deben saber cómo actuar y a quién recurrir en los casos de accidente o emergencia en que estén implicados productos químicos peligrosos.

Para hacer frente a estas situaciones, puede ser conveniente colocar carteles con instrucciones claras sobre lo que hay que hacer y sobre las personas a las que hay que recurrir. En dichos carteles deben figurar los números de teléfono de los servicios de urgencia, de asistencia médica general y de los Centros de Información, Asesoramiento y Asistencia Toxicológica (ver Directorio en el Anexo), así como instrucciones sobre la manera de ponerse en contacto con ellos. También deben figurar instrucciones escritas y gráficas sobre la forma de prestar los primeros auxilios y de obtener seguidamente la asistencia médica necesaria. Los empleadores deben verificar de vez en cuando que esas instrucciones sigan siendo válidas, averiguando por ejemplo si los dispensadores de ayuda siguen siendo los mismos.

Cooperación entre empleadores y trabajadores

Los empleadores, los trabajadores y sus representantes deben cooperar estrechamente en la aplicación de las mencionadas medidas de seguridad. Los trabajadores deben cuidar de su propia salud y seguridad ateniéndose a las instrucciones y al adiestramiento que les proporcionen sus empleadores, utilizando equipo y ropa de protección como es debido y comunicando inmediatamente a sus supervisores cualquier situación que pueda ser peligrosa.

Los trabajadores deben ser informados de los peligros que entraña el empleo de productos químicos en su trabajo, y se les debe enseñar a trabajar protegidos de esos peligros.

Cómo evitar las mordeduras de serpientes

Cómo evitar picaduras y mordeduras de insectos, arañas y escorpiones

Cómo evitar la ingestión de plantas, hongos y peces venenosos

Cómo evitar las infecciones por alimentos contaminados con microbios

Como evitar consumir alimentos contaminados por sustancias químicas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"Reglas de oro" de la OMS para la preparación higiénica de los alimentos

  1. Elegir alimentos tratados con fines higiénicos
  2. Mientras que muchos alimentos están mejor en estado natural (por ejemplo, las frutas y las hortalizas), otros sólo son seguros cuando están tratados. Así, conviene siempre adquirir la leche pasteurizada en vez de cruda y, si es posible, comprar pollos (frescos o congelados) que hayan sido tratados por irradiación ionizante. Al hacer las compras hay que tener presente que los alimentos no sólo se tratan para que se conserven mejor sino también para que resulten más seguros desde el punto de vista sanitario. Algunos de los que se comen crudos, como las lechugas, deben lavarse cuidadosamente.

  3. Cocinar bien los alimentos
  4. Muchos alimentos crudos (en particular, los pollos, la carne y la leche no pasteurizada) están a menudo contaminados por agentes patógenos. Estos pueden eliminarse si se cocina bien el alimento. Ahora bien, no hay que olvidar que la temperatura aplicada debe llegar al menos a 70º C en toda la masa de éste. Si el pollo asado se encuentra todavía crudo junto al hueso, habrá que meterlo de nuevo en el horno hasta que esté bien hecho. Los alimentos congelados (carne, pescado y pollo) deben descongelarse completamente antes de cocinarlos.

  5. Consumir inmediatamente los alimentos cocinados
  6. Cuando los alimentos cocinados se enfrían a la temperatura ambiente, los microorganismos empiezan a proliferar. Cuanto más se espera, mayor es el riesgo. Para no correr peligros inútiles, conviene comer los alimentos inmediatamente después de cocinados.

  7. Guardar cuidadosamente los alimentos cocinados
  8. Si se quiere tener en reserva alimentos cocinados o, simplemente guardar las sobras, hay que prever su almacenamiento en condiciones de calor (cerca o por encima de 60º C) o de frío (cerca o por debajo de 10º C). Esta regla es vital si se pretende guardar comida durante más de cuatro o cinco horas. En el caso de los alimentos para lactantes, lo mejor es no guardarlos (ni poco ni mucho). Un error muy común al que se deben incontables casos de intoxicación alimentaria es meter en el refrigerador una cantidad excesiva de alimentos calientes. En un refrigerador abarrotado, los alimentos cocinados no se pueden enfriar por dentro tan deprisa como sería de desear. Si la parte central del alimento sigue estando caliente (a más de 10º C) demasiado tiempo, los microorganismos proliferan y alcanzan rápidamente una concentración susceptible de causar enfermedades.

  9. Recalentar bien los alimentos cocinados
  10. Esta regla es la mejor medida de protección contra los microorganismos que puedan haber proliferado durante el almacenamiento (un almacenamiento correcto retrasa la proliferación microbiana pero no destruye los gérmenes). También en este caso, un buen recalentamiento implica que todas las partes del alimento alcancen al menos una temperatura de 70º C.