Cáncer de piel

Es el cáncer que se forma en los tejidos de la piel. Puede deberse a diversos factores, como las quemaduras solares reiteradas o la exposición a radiación UV a largo plazo.

Existen tres tipos principales de tumores de piel:

Carcinoma basocelular

Es el tipo de cáncer más frecuente en el ser humano y está asociado a pieles muy dañadas por el sol, a pieles muy blancas que no se broncean pero sí se enrojecen/queman y descaman. Muchos pacientes tienen además cabellos rubios y ojos de tonalidades claras. Más del 70 por ciento de estos tumores se asientan en la cara, orejas y cuello, aunque también pueden ubicarse en el tronco y los miembros.

Carcinoma espinocelular

Aparece más frecuentemente en pieles blancas que no se broncean pero siempre se enrojecen, con pecas y daño solar. Se asienta en la cara, el borde de las orejas, el cuero cabelludo y los labios, particularmente el labio inferior, más expuesto al sol. Puede crecer en la boca y la región genital y perianal, donde adquiere mayor agresividad. A diferencia del carcinoma basocelular, este tumor puede dar metástasis en los ganglios de la región afectada y en otros órganos.
Toda persona que ha tenido epiteliomas basocelulares y/o espinocelulares debe ser controlada de por vida. Tiene mayores posibilidades de desarrollar otros tumores.

Melanomas

Se manifiesta por la aparición de una pequeña área pigmentada sobre la piel sana, o por la modificación del tamaño o del color de un lunar. Los melanomas se originan a partir de melanocitos, células que producen el pigmento (melanina) de la piel normal, en zonas adyacentes a un lunar o directamente sobre un lunar pre-existente.

Esta variedad es la más grave. Es menos frecuente que las demás, pero puede ser mucho más graves. Siempre y cuando sea diagnosticado de forma temprana, se lo puede curar. No obstante, si no se atiende, el melanoma tiene una probabilidad mucho mayor de propagarse a otras partes del cuerpo. En este tipo de tumores, las células pueden desprenderse del lugar de origen, viajar por los vasos linfáticos o capilares sanguíneos y alojarse en los ganglios o en diferentes órganos (metástasis).

Tienen un riesgo aumentado de padecer un melanoma aquellas personas con pieles muy blancas que siempre se enrojecen y nunca se broncean; las personas que tienen gran número de lunares, quienes presentan lunares atípicos y parientes directos de familiares que han padecido melanoma.

Hay factores hereditarios no definitivamente determinados que contribuyen a la aparición del melanoma y otros factores aún desconocidos.

 

El factor conocido y prevenible más importante es la exposición solar repetida. Las personas que más se exponen a los rayos ultravioletas (rayos UV) tienen más probabilidades de padecer cáncer de piel.

Es importante recordar, que si bien solemos intensificar la prevención en los meses de primavera y verano, las precauciones respecto de la exposición solar deben mantenerse durante todo el año.

Para que disfrutar del sol no se convierta en un riesgo, es necesario adoptar precauciones muy simples, tales como:

  • Evitar exponerse al sol entre las 10 horas y las 16 horas.
    Es el período de radiación más intenso, en cualquier época del año y aún con días nublados.
  • Protegerse en lugares a la sombra.
    El modo más evidente de evitar la exposición solar es permanecer fuera del sol por períodos de tiempo prolongados.
  • Cubrirse con ropas, sombreros y anteojos de sol.
    Siempre que deba proteger su piel, hágalo considerando la temperatura. Los colores oscuros y las telas de trama cerrada impiden mayor paso de rayos UV, pero suelen ser calurosas. En verano se recomienda el uso de colores claros y prendas holgadas. Los sombreros y anteojos cubren su cara, ojos y el tejido a su alrededor.
  • Utilizar protector solar de al menos 20 FPS (Factor de Protección Solar).
    Un mayor número de FPS indica una mayor protección contra los rayos UVB. Sin embargo, considérelo un elemento más en su modo de protección, si no cuenta con cobertura a la sombra o prendas que le protejan. Siga las instrucciones de la etiqueta del producto y vuelva a aplicarlo sobre su piel en períodos regulares.
  • Proteja a los niños del sol con cuidados adicionales.
    Los bebés menores de 1 año deben evitar completamente la exposición. Los niños mayores de un año, deben recibir mayor atención ya que realizan numerosas actividades al aire libre y tienen la piel más sensible que los adultos.
  • Evite recurrir a camas solares para broncearse.
    Son solo otra fuente de radiación ultravioleta y pueden causar un mayor riesgo de desarrollar cáncer de piel. Los rayos UV artificiales se acumulan a las dosis UV del sol absorbidas durante el día.

 

Diagnóstico

Es recomendable que ante la duda, consulte con su médico sobre cualquier parte de su piel que le preocupe. En especial si nota la aparición de un área pigmentada sobre la piel sana, si un lunar cambió de color o tamaño.

Los indicios no son suficientes, aunque ayudan a iniciar un proceso de diagnóstico. Antes de realizar cualquier diagnóstico, su médico realizará exámenes y pruebas, entre ellos distintos tipos de biopsias para analizar el tejido con microscopios.

Tratamiento

El tratamiento es de tipo quirúrgico. Es posible que le recomienden nuevas técnicas para áreas complejas como el rostro o cuello. Por otra parte, los tratamientos sistémicos se reservan para Melanoma. La radioterapia en general tiene un fin paliativo y en algunos casos para lograr el control local.