Cáncer de pulmón

El cáncer de pulmón es uno de los más frecuentes a nivel mundial. En la Argentina la incidencia del cáncer de pulmón es de 10.296 casos (9.8%). Estos datos lo ubican en el cuarto lugar en ambos sexos. El cáncer de pulmón afecta sobre todo a personas entre 60 y 65 años. Menos del 15% de los casos acontecen en personas menores de 30 años. Sin distinción de sexos, es el cáncer que más mortalidad genera. Si se diferencia por sexo la mortalidad por este cáncer se encuentra en primer lugar para varones y en tercer lugar para las mujeres (luego de mama y colon-recto).

Suele originarse a partir de células epiteliales y puede derivar en metástasis e infiltración a otros sitios del cuerpo. Los síntomas más frecuentes suelen ser dificultad respiratoria, tos (incluyendo tos con expectoración sanguinolenta) y pérdida de peso, así como dolor torácico, ronquera o hinchazón en el cuello y la cara.

Se clasifica en dos tipos principales en función del tamaño y apariencia de la células malignas: el cáncer pulmonar de células pequeñas (microcítico) y el de células no pequeñas (no microcítico). Esta distinción condiciona el tratamiento y así, mientras el primero por lo general es tratado con quimioterapia y radiación, el segundo tiende a serlo además mediante cirugía.

  • Humo de tabaco. Es causa de la mayoría de los casos de cáncer pulmonar, siendo el factor de riesgo más importante. Las sustancias nocivas del humo tabáquico lesionan las células del pulmón. La exposición al humo del tabaco en el ambiente puede causar cáncer de pulmón también en personas que no fuman (fumadores pasivos).Cuanto mayor es la exposición al humo, mayor es el riesgo de tener en algún momento cáncer de pulmón.
  • Contaminación del aire. Este factor puede aumentar levemente el riesgo de cáncer de pulmón. El riesgo por contaminación del aire es mayor para los fumadores.
  • Exposición a sustancias nocivas. Las personas que trabajan en la industria de la construcción, química y minera pueden estar expuestas a gases radioactivos y otras sustancias como asbesto, arsénico, cromo, níquel, hollín, alquitrán, razón por la cual tienen mayor riesgo de padecer cáncer de pulmón. Dicho riesgo es aún mayor en quienes fuman.
  • Antecedentes familiares. Las personas con padre, madre, hermano o hermana que padecieron cáncer de pulmón pueden tener un leve aumento en el riesgo, aunque no fumen.
  • Antecedentes personales. Las personas que ya han tenido cáncer de pulmón tienen mayor riesgo de padecer un segundo tumor de pulmón.
    Edad mayor de 65 años. El cáncer de pulmón se diagnostica frecuentemente en personas mayores de 65 años.

Diagnóstico

El diagnóstico temprano del cáncer de pulmón es el principal condicionante para el éxito en su tratamiento. En estadios tempranos, este tipo de cáncer puede, en alrededor del 20% de los casos, ser tratado quirúrgicamente con éxito de curación. Sin embargo, debido a su virulencia y a la dificultad para la detección precoz, en la mayoría de los casos diagnosticados en los que ocurre metástasis el cáncer de pulmón presenta (junto con el cáncer de páncreas y esófago) los peores pronósticos, con una esperanza de vida promedio de aproximadamente 8 meses.

En la mayoría de los pacientes el diagnóstico se plantea ante datos clínicos y cuando en un estudio radiológico se detecta alguna anormalidad pulmonar.

Se suelen realizar exámenes complementarios a los pacientes con cáncer de pulmón para determinar su estado general, incluyendo la historia clínica y exploración física completas, recuento hemático completo, bioquímica sanguínea, y pruebas de función pulmonar como la espirometría y la determinación de gases en la sangre arterial.

Tratamiento

La mejor conducta frente a esta enfermedad es la cesación completa del hábito de fumar. Tomada a tiempo puede ser pasible de tratamiento quirúrgico, con lo cual mejoran las probabilidades de control de la enfermedad. Asociado a la cirugía, o separadamente existen numerosos agentes quimioterápicos y/o radioterapia.

Mitos y Verdades del tabaco

Yo fumo tan sólo 5 a 7 cigarrillos por día desde la adolescencia; como fumo poco y tengo conducta eso no produce cáncer.

El riesgo de desarrollar cáncer de pulmón no sólo está relacionado con la cantidad de cigarrillos/día; sino también con la duración del estímulo tóxico. Por lo que el fumador social es también un sujeto de alto riesgo para el desarrollo de cáncer no sólo de pulmón sino de vía respiratorias altas, vejiga, páncreas, entre otras.

Fumo, pero las placas de tórax hasta ahora me salen bien, por tanto yo no tengo riesgo de cáncer.

El seguimiento con imágenes no previene el cáncer, sólo intenta diagnosticar la enfermedad en etapas tempranas. La única medida que previene esta patología es la cesación del hábito de fumar. Además el cigarrillo está asociado no sólo a cáncer de pulmón, sino también a mayor riesgo de otras neoplasias malignas (tumores del tubo digestivo, vías respiratorias altas y vejiga), por lo que la placa de tórax puede resultar insuficiente.

Si yo quiero puedo dejar de fumar, porque tuve períodos en que dejé el cigarrillo.

El tabaco genera un fenómeno de dependencia psicológica inicial y luego física similar a cualquier otra adicción. Si el sujeto está convencido que está a tiempo de abandonar el hábito, es aconsejable que lo haga tan pronto como sea posible pues los daños celulares son acumulativos (en intensidad y duración) y al organismo le lleva mucho tiempo reparar estas lesiones y otras tantas veces es irreparable.