Mitos

Mito: Existen yuyos o suplementos de hierbas medicinales que curan el cáncer.

Falso: Algunos pacientes toman infusiones de yuyos o suplementos en base a hierbas con la esperanza de que pueden ayudar a curar el cáncer. En realidad, no existen estudios científicos que demuestren su poder curativo. Algunos de estos suplementos pueden afectar la eficacia de los medicamentos que los médicos prescriben habitualmente y pueden causar efectos secundarios o interferir con la efectividad de las terapias tradicionales. Por esto, es importante que el profesional sepa qué otros tratamientos está recibiendo el paciente.

Mito: El cáncer es hereditario, sólo se presenta en personas con familiares que tienen o tuvieron cáncer.

Falso: El cáncer no siempre es hereditario. La mayoría de los casos de cáncer se dan en personas que no tienen antecedentes familiares. Sin embargo, algunos tipos de cáncer sí se desarrollan con más frecuencia en ciertas familias que en el resto de la población. Por ejemplo, los de piel, mama, ovario, próstata y colon se reiteran a veces en varios miembros de una familia.

Mito: El cáncer inevitablemente lleva a la muerte.

Falso: Tener cáncer no implica sentencia de muerte. Actualmente- gracias a la existencia de diversidad de tratamientos- más de la mitad de los cánceres que se diagnostican de forma temprana, pueden curarse.

Mito: Si hay metástasis, no hay posibilidad de cura.

Falso: La metástasis (que implica la extensión del tumor a otra parte del cuerpo, más allá de su localización original) suele ser un signo de mal pronóstico; pero no supone que el cáncer sea incurable.

Mito: La depresión, la angustia y el stress pueden causar cáncer.

Falso: El hecho de que una persona esté deprimida, triste o con stress, no genera un riesgo mayor de tener cáncer. No existe ninguna investigación o estudio que demuestre la asociación entre sentimientos o estados de ánimo con la aparición de esta enfermedad.

Mito: Los edulcorantes artificiales causan cáncer.

Falso: Muchos alimentos tienen edulcorantes como la sacarina y el ciclamato. Las denominadas bebidas “light” contienen en su mayoría compuestos como el aspartamo. Estudios realizados en poblaciones humanas no evidenciaron hasta el momento que produjeran cáncer.

Mito: La biopsia acelera el cáncer.

Falso: La biopsia consiste en la extracción -por medio de una aguja o bisturí- de una pequeña porción de tejido de nuestro cuerpo. La extracción se realiza para analizar la presencia o no de células anormales (precancerosas o cancerosas) en el tejido.
Algunas personas piensan que al hacerse una cirugía o biopsia el cáncer puede diseminarse. Por el contrario, estas prácticas se realizan con métodos muy seguros y se toman muchas precauciones para evitar que las células cancerosas se extiendan a tejidos sanos. Existe también la creencia, que durante una cirugía, el contacto con el aire puede favorecer que el cáncer se extienda a otras partes del cuerpo. Esto no es cierto.

Mito: Una vez que comience con el tratamiento (quimioterapia, radioterapia) la voy a pasar muy mal, tendré que dejar de trabajar y de hacer las actividades que habitualmente realizo (deportes, salidas con amigos, hobbies).

Falso: El tratamiento contra el cáncer afecta a las personas de diferentes maneras. Cómo se sentirá una persona en particular depende de su estado de salud previo al tratamiento. La mayoría de los pacientes con cáncer siguen trabajando mientras reciben tratamiento. Sus actividades diarias dependen del tipo de cáncer que tienen, de la etapa que transitan y de la clase de tratamiento que reciben. Para poder encarar bien esta etapa es importante una buena comunicación con el oncólogo, ya que si bien las terapias son tóxicas para el cuerpo, casi todos sus efectos son previsibles y por lo tanto el paciente bien informado puede prepararse adecuadamente para que el tratamiento interrumpa lo menos posible su vida normal.

Mito: Si los tratamientos médicos fallan, las terapias llamadas alternativas son una posibilidad fehaciente de curarlo.

Falso: Las terapias denominadas alternativas pueden ser un acompañamiento de los tratamientos que realice una persona, según las indicaciones médicas. La práctica del reiki, por ejemplo, permite el control de los efectos que pueden producir algunos tratamientos, o la tensión y sufrimiento que puede causar el estar enfermo. Otras, como el consumo de jarabes o sustancias derivadas de insectos o reptiles no sólo no aportan al tratamiento, sino que además pueden interferir con consecuencias negativas. Sugerimos siempre hablar con el médico y consultar acerca de la posibilidad de su uso.

Mito: No hay nada que una persona pueda hacer para evitar el cáncer.

Falso: La adherencia a pautas de vida saludable favorece la reducción del riesgo de enfermar, esto es: una alimentación rica en frutas, verduras y legumbres, baja en grasas y carnes rojas; la actividad física regular; mantener el peso corporal en índices normales, evitar el tabaco y disminuir la ingesta de alcohol. Algunos tipos de cáncer en sus etapas iniciales pueden no causar síntomas y en este período tienen una alta posibilidad de curación si se detectan tempranamente. Es por este motivo que se aconsejan estudios preventivos: a las mujeres, el PAP a partir de los 25 años y la mamografía a partir de los 50 años; a varones y mujeres mayores de 50 años, se les recomienda realizarse el test de sangre oculta en materia fecal.

Mito: Si fumo pocos cigarrillos no tengo riesgo de contraer cáncer.

Falso: El riesgo de desarrollar cáncer aumenta a partir del primer cigarrillo que se fuma. De hecho, sólo respirar el humo que exhala una persona que fuma implica mayores posibilidades de contraer enfermedades cardiovasculares, pulmonares y cáncer. La única cantidad segura de cigarrillos a fumar es CERO. Además es importante promover el cumplimiento efectivo de los ambientes 100% libre de humo. El tabaco es la principal causa evitable de cáncer, no sólo de pulmón sino de vías respiratorias altas, vejiga y páncreas, entre otros. Las personas que dejan de fumar poco a poco reducen las posibilidades de enfermarse.

Mito: Cuanto más avanzado está el cáncer, más dolor genera.

Falso: No todos los cánceres duelen. Pero para el cáncer doloroso existen numerosos recursos, entre ellos la morfina. Que el cáncer produzca dolor no implica que sea más mortífero.

Mito: El consumo de morfina genera adicción en los pacientes que tienen cáncer.

Falso: La morfina es un analgésico opioide que se indica a personas que poseen dolor severo debido al cáncer u otras enfermedades. Su consumo no genera adicción. Cuando el dolor está controlado -porque la causa que lo desencadenó se alivia- puede retirarse paulatinamente.