Vida sexual durante el tratamiento

Es muy frecuente que el compañero o la compañera de vida sienta miedo o angustia frente a la enfermedad del otro, pero es posible el disfrute sexual aun cuando algunos aspectos de la sexualidad hayan cambiado.

Estar dispuesto a escuchar y ser escuchado es la base de la comunicación de la pareja, especialmente en situaciones complejas como lo es la transición de una enfermedad. La honestidad, compartir los sentimientos y la comunicación abierta fortalecen el vínculo y puede ayudar a recibir y ofrecer apoyo. Si la comunicación no fuera suficiente, la ayuda profesional puede ser extremadamente útil.

Frente al cáncer, cada uno/a en la pareja puede pasar por momentos difíciles que pueden traducirse en irritabilidad o preocupación. Estas sensaciones pueden obstaculizar ocasionalmente las expresiones afectivas y sexuales de la pareja.

Sin embargo, es probable que a partir de la enfermedad se puedan dar situaciones que profundicen el acercamiento afectivo. Cada pareja se construye en lo cotidiano y tiene su manera de compartir, enfrentar y superar estas situaciones; depende de las costumbres o conductas que se hayan mantenido antes del diagnóstico.

La sexualidad ahora también va a depender de cómo era la sexualidad antes de recibir el diagnóstico de cáncer. Si la pareja era poco activa, podría seguir siéndolo. En cambio, si se trata de una pareja muy activa, probablemente pueda haber una disminución del deseo, por cuestiones físicas propias del tratamiento (durante la quimioterapia puede sentirse cansancio, piel sensible, sequedad) y porque otras veces, sencillamente, no hay lugar para este tipo de acercamiento. El tipo de tratamiento y el lugar del cuerpo donde esté alojado el tumor son otros factores a tener en cuenta pensando en la sexualidad.

Tener sexo, hacer el amor, no afecta el desarrollo de la enfermedad ni al tratamiento. Se puede hablar con el médico acerca de qué conductas se pueden tomar con respecto a la sexualidad.
La sexualidad puede concretarse de diferentes maneras, siempre y cuando haya consenso en la pareja. Hay muchas maneras de hacer el amor, de gozar eróticamente. La ternura es una cualidad erótica, se puede concentrar la energía en un abrazo tierno, un beso cariñoso, las caricias, los masajes suaves.

Por eso la comunicación franca y abierta es muy positiva: decirle al otro que el interés sexual ha disminuido, hará que el compañero o compañera no se sienta rechazado, e incluso podrán contenerse mejor. Esta circunstancia permite experimentar el sexo de una manera diferente y prestarle atención a los propios deseos y necesidades.