Vuelta a la secundaria, una oportunidad para controlar la salud de los adolescentes

Atención, abrir en una nueva ventana. PDFImprimirE-mail

El inicio del ciclo lectivo secundario es un momento ideal para que los jóvenes, en su etapa de pubertad, se realicen un chequeo médico general, incorporen hábitos de vida más sanos y estén mejor preparados para afrontar el año.

El inicio del ciclo lectivo secundario es el momento ideal para que el adolescente se realice un chequeo médico general y pueda afrontar esta etapa de su vida de la mejor manera posible. Al respecto, el Ministerio de Salud de la Nación brinda una serie de consejos a jóvenes y adultos.

Si bien se recomienda que todo adolescente se haga una evaluación integral de salud al menos una vez por año, durante la etapa de la pubertad –entre los 10 y los 14 años–, que es cuando los chicos "pegan el estirón", se recomienda que la visita sea cada seis meses, ya que es el periodo en el cual aparece la mayor parte de los cambios físicos en las personas.

Durante la adolescencia temprana, la transformación más visible se observa en el desarrollo físico. Aquí, se acentúan las diferencias corporales entre los varones y las mujeres. Tan es así que todos estos cambios pueden generar sentimientos de inseguridad. Por lo tanto, la visita al médico resulta necesaria, con el objetivo de despejar dudas sobre estas mutaciones en el proceso de crecimiento.

En ese sentido, el ministro de Salud de la Nación, Juan Luis Manzur, resaltó que "es importante que los adolescentes sepan que cualquier duda que tengan sobre temas referidos a su edad pueden resolverla fácilmente con una consulta al equipo de salud en los centros de atención de todo el país".

Actualmente existen 170 espacios de atención a adolescentes que funcionan en centros de salud y hospitales de todo el país, con el propósito de garantizar el acceso de este grupo etario al sistema sanitario. Allí, los chicos se reúnen con los profesionales para abordar temáticas de salud, al tiempo que el Estado aprovecha la oportunidad para tomar nota de las inquietudes y brindar soluciones. Cada provincia cuenta con un referente del Ministerio de Salud local que puede orientar a los adolescentes sobre los servicios diferenciados que se brindan en cada jurisdicción.

Durante la adolescencia también debe actualizarse el carnet de vacunación. Para ello, es necesario visitar al médico, quien revisará que el adolescente cuente con todas las vacunas al día. Entre las obligatorias, se encuentran la vacuna de la Fiebre Hemorrágica Argentina –se da una única dosis a los 15 años–, y el refuerzo de la Doble Bacteriana, a los 16.

"También puede ocurrir que se deban aplicar refuerzos de otras inmunizaciones como la Triple Bacteriana acelular, la Hepatitis B, la Triple Viral o la del Virus del Papiloma Humano (VPH), que se dan a edades más tempranas. En esos casos, el profesional recomendará cómo continuar con las dosis adeudadas para que la inmunización no pierda su efecto", explicó la jefa del Programa Nacional de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles de la cartera sanitaria, Carla Vizzotti.

Cambios emocionales

Este es un momento en que el adolescente suele atravesar cambios abruptos de humor y confrontación con las figuras de autoridad, a la vez que busca más momentos de intimidad y nuevos grupos de pertenencia e intereses. Todo esto ocurre en un corto periodo de tiempo, por lo que puede generar preocupación en los adultos.

Por este motivo, el contacto con los profesionales de los servicios de salud puede ayudar a los adolescentes –y a los adultos–, a entender estas modificaciones como eventos normales. Asimismo, suele ser una buena oportunidad para conversar acerca de la posible adquisición de nuevos hábitos.

"El médico de cabecera es quien mejor puede acompañar a los adolescentes en este proceso, y el sistema de salud cuenta con los recursos necesarios para ayudarlos a vivir este momento en plenitud, tanto a los adolescentes como a sus padres", destaca Fernando Zingman, coordinador del Programa Nacional de Salud Integral en la Adolescencia.

Modificaciones notorias en el cuerpo
Debido a que en este periodo de crecimiento acelerado se producen modificaciones notorias en el cuerpo humano, es necesario que los profesionales revisen la columna vertebral, las extremidades, los órganos de los sentidos, la presión arterial y los genitales de los adolescentes.

Asimismo, es frecuente que durante la adolescencia exista cierta propensión a practicar dietas adelgazantes inadecuadas sin control médico, para lo cual el adulto debe supervisar de manera regular la actitud de los jóvenes, a fin de evitar desórdenes alimentarios, tales como bulimia o anorexia, entre otros.

Lo mismo ocurre con ciertas sustancias adictivas, como el tabaco, el alcohol o las drogas. Por este motivo, los adultos deben estar atentos al comportamiento de los adolescentes, a fin de evitar que incurran en hábitos adictivos muy difíciles de superar.

"También es necesario explicarle al adolescente en qué momento del desarrollo se encuentra y la normalidad de los cambios observados, así como anticiparle las modificaciones que están por suceder para completar su desarrollo. Es importante dejar en claro que no todas las personas crecen ni se desarrollan a la misma edad ni al mismo ritmo, por lo cual las diferencias en la altura y el físico deben interpretarse de acuerdo a cada momento", relata Silvia Báez, directora de Medicina Comunitaria de la cartera sanitaria nacional.

El contacto entre el médico y el adolescente debe servir también para brindarle al joven la oportunidad de formular preguntas y recibir asesoramiento, entre las que se pueden incluir las primeras experiencias afectivas, que ocurren en esta etapa.

Por su parte, el profesional debe recomendar la continuidad de los controles y, en caso de que se hayan detectado alteraciones en el chequeo médico, se le explicará la necesidad de realizar una evaluación adicional.