Efectos del tabaco en la salud

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El consumo de tabaco es la principal causa de enfermedad, discapacidad y muerte en el mundo. Cada año mueren más de 5 millones de personas en el mundo a causa del tabaquismo y si no se toman medidas adecuadas en el año 2030 serian 10 millones de muertes; 7 millones de ellas en países pobres. Se estima que la mitad de los fumadores muere de una enfermedad relacionada al consumo de tabaco y que viven en promedio 10-15 años menos que los no fumadores.

 

El consumo de tabaco afecta la salud de fumadores y de no fumadores expuestos. En esta sección nos vamos a enfocar en los efectos del consumo en los fumadores. Los primeros informes que mostraban que el consumo de tabaco es causa de enfermedad aparecieron a principios del siglo XX. Hasta la fecha, se han publicado miles de artículos y revisiones sobre el tema que muestran que el tabaquismo se asocia con alteraciones en todos los órganos y sistemas.

 

Las causas de muerte más importantes relacionadas con el consumo de tabaco son: enfermedades del corazón, cáncer y enfermedades respiratorias. La mayoría de los efectos adversos del tabaquismo son dosis dependientes, pero también es cierto que no hay un nivel de consumo “seguro para la salud”. El Informe del Cirujano General de los Estados Unidos de 2004 describe con detalle las consecuencias del consumo de tabaco en la salud. El informe del 2010 describe los mecanismos biológicos por los cuales se produce el daño.

 

Haga clic acá para ver Informe del Cirujano General de Estados Unidos del 2010: "How Tobacco Smoke Causes Disease: The Biology and Behavioral Basis for Smoking-Attributable Disease" (en inglés).

 

De este último reporte surgen dos conceptos fundamentales:

  • El consumo de tabaco comienza a dañar el organismo NI BIEN se comienza a fumar).

  • El consumo de unos pocos cigarrillos por día igualmente es dañino para la salud.

 

Haga clic acá para ver los efectos de fumar unos pocos cigarrillos por día.

 

Cada año en Argentina, mueren más 40.000 personas por enfermedades relacionadas con el tabaco. Esto representa el 16 % del total de las muertes de personas mayores de 35 años.

 

Haga clic acá para ver las causas de mortalidad relacionadas al cigarrillo en nuestro país.

 

Haga clic acá para ver la carga de enfermedad causada por el tabaquismo en Argentina.

 

 

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Tabaco y adicción

El tabaquismo es una adicción.

 

En 1988, el Ministerio de Salud de Estados Unidos clasificó a la nicotina como una sustancia adictiva. El cigarrillo y otros derivados del tabaco generan dependencia con un mecanismo similar al de la adicción a drogas como la cocaína y la heroína. Los cigarrillos son sumamente eficientes para suministrar nicotina. Cada vez que inhala, el fumador promedio consume entre 1 y 2 mg de nicotina por cigarrillo. La nicotina llega al cerebro en unos 10 segundos lo que contribuye a su gran poder de adicción.

 

El siguiente cuadro compara la nicotina con otras drogas, en términos de capacidad de causar dependencia, letalidad, acceso y precocidad en el uso. Se comprueba que el tabaco está primero.

 

Sustancia

Acceso

Capacidad de causar dependencia **

Letalidad

Precocidad***

Nicotina

Grande

80

Alta

15, 5

Heroína

Bajo

35

Media

19,5

Cocaína

Medio

22

Alta

21,9

Sedantes*

Medio

13

Media

19,5

Estimulantes*

Medio

12

Alta

19,3

Marihuana

Medio

11

Baja

18,4

Alucinógenos

Grande

9

Baja

18,6

Alcohol

Grande

6

Media

17,4

Tranquilizantes*

Medio

5

Media

21,2

Inhalantes

Grande

3

Media

17,3

* Uso no médico

** % de usuarios que se torna dependiente

*** Edad media del primer uso, en años

Fuente: Investigación Nacional Domiciliaria sobre uso de drogas en Estados Unidos. National Health Institute, 2001.

 

La definición de adicción implica entre otros: existencia de tolerancia (se debe ir aumentando la dosis para tener el mismo efecto); síndrome de abstinencia ante su ausencia y el consumo compulsivo de una droga, a pesar de conocer las consecuencias negativas que tiene en la salud.

 

El síndrome de abstinencia característico de la falta de nicotina incluye irritabilidad, somnolencia, fatiga, dificultad para concentrarse, trastornos del sueño, aumento de peso, urgencia de fumar. La mayoría de estos síntomas alcanzan su máxima intensidad entre 24 a 48 horas luego del último cigarrillo y van disminuyendo lentamente en un período de 2 a 4 semanas.

 

El consumo de tabaco genera tres formas de dependencia:

  • Física: provocada directamente por la nicotina, responsable del síndrome de abstinencia.

  • Psicológica: el hábito de fumar se ha convertido en una compañía en diferentes situaciones, y parece imposible cambiar esta relación.

  • Social: el fumar sigue siendo un acto social, se hace en grupos, en reuniones con amigos, y entre los adolescentes tiene muchas veces un significado de rebeldía y de madurez.

 

Un estudio publicado en 2006 en los Estados Unidos pone en duda que un fumador tenga que fumar durante un largo período de tiempo para volverse adicto a la nicotina. Entre enero del 2002 y enero del 2006, los investigadores interrogaron once veces a 1.246 chicos de sexto grado de escuelas urbanas y suburbanas. También les midieron los niveles de nicotina en sangre para relacionarlos con las conductas adictivas. Como se necesita inhalar para que la droga cause dependencia, los investigadores limitaron su análisis a los 217 chicos del grupo que había inhalado. La edad promedio para inhalar por primera vez fue 12,8 años. En el 10 % de los chicos más susceptibles, las ganas de fumar se registraron dos días después de la primera inhalación y en 25% de ellos antes del primer mes. Por otra parte casi el 50% de los chicos tenía criterio de dependencia a la nicotina fumando solamente siete cigarrillos al mes. El tiempo entre el primer cigarrillo y el desarrollo de dependencia a la nicotina (definida por el manual de diagnostico de enfermedades ICD-10) es muy variable yendo de trece días a tres años después de haber fumado el primer cigarrillo. Esto explica porque algunos jóvenes que fumaron unos 20 cigarrillos en toda su vida ya dicen tener dificultad para dejar de fumar. Otro dato interesante es que el análisis de la saliva demostró que para tener criterios de dependencia a la nicotina no es necesario tener elevados niveles de nicotina en sangre. La mitad de los niños que prueba un cigarrillo se convertirá en adicto a la nicotina. Por esto es tan importante hacer hincapié en que los jóvenes no empiecen a fumar.

 

Tabaco y enfermedad cardiovascular

Los efectos en la salud cardiovascular aparecen enseguida de empezar a fumar y son también los primeros que se revierten al dejar de fumar. Se estima que, por cada 10 cigarrillos que se fuman por día, el riesgo de muerte por enfermedad cardiaca aumenta un 18% en hombres y un 31% en mujeres.

  • enfermedad coronaria (infarto agudo del miocardio, enfermedad isquémica, angor y muerte súbita)

  • accidente cerebrovascular

  • enfermedad vascular periférica

  • aneurisma de la aorta abdominal

Los fumadores de 15 cigarrillos por día tienen el doble de riesgo que los no fumadores de tener un infarto y los que fuman más de 25 cigarrillos por día tienen cuatro vecesmás riesgo. Diversos estudios muestran que fumar cigarrillos light o suaves NO modifica este riesgo. Al año de dejar de fumar el riesgo disminuye a la mitad y a los quince años de haber dejado, el riesgo es similar al de un no fumador.
En cuanto a los accidentes cerebrovasculares, el riesgo también depende de cuánto se fuma. En fumadores de 10 cigarrillos por día el riesgo es el doble y en fumadores de 20 cigarrillos por día es cuatro veces mayor. El riesgo disminuye paulatinamente y se iguala al de un no fumador luego de 10 años de dejar de fumar.
El consumo de tabaco es el principal factor de riesgo para sufrir enfermedad vascular periférica. La asociación es muy alta. Más del 80% de los pacientes con claudicación intermitente típica fuman más de 2 paquetes de cigarrillos por día.
Los fumadores, en especial los hombres, tienen mayor riesgo de sufrir un aneurisma de la aorta abdominal. El riesgo es mayor en los que más fuman.
El tabaquismo es una de las principales causas de enfermedad coronaria en las mujeres. Un artículo publicado en octubre de 2011 en 'The Lancet' revisa de manera sistemática 86 estudios que evalúan tabaquismo y enfermedad coronaria y concluye las fumadoras tienen un 25% más de posibilidades de padecer una enfermedad coronaria que los fumadores, independientemente de otras patologías asociadas. El riesgo aumenta a medida que aumenta el número de años que se ha fumado.

 

Tabaco y cáncer

El cáncer es una de las principales causas de muerte en todo el mundo. Se estima que el número mundial de muertes por cáncer va a seguir aumentando en todo el mundo y va a alcanzar los 9 millones en 2015 y los 11,4 millones en 2030. Los tipos de cáncer más frecuentes en todo el mundo son (por orden de mortalidad):

- En los hombres: pulmón, estómago, hígado, colon y recto, esófago y próstata.
- En las mujeres: mama, pulmón, estómago, colon y recto, y cuello uterino.

Antes de los años 60, el cáncer de pulmón en la mujer era rarísimo. Sin embargo, en 1987 en los Estados Unidos las muertes causadas por cáncer de pulmón superaron a las producidas por el cáncer de mama. En Argentina, más de 15.000 argentinos mueren cada año por un cáncer relacionado con el consumo de tabaco. La tasa de mortalidad por cáncer de pulmón en las mujeres se duplicó en la Argentina durante las últimas tres décadas. Según el registro de estadísticas vitales del Ministerio de Salud de la Nación, en 1980 se produjeron 5 muertes de mujeres por el cáncer de pulmón por cada 100.000 habitantes. En cambio, en 2007 ocurrieron 10 casos por 100.000, un aumento que hizo que el de pulmón pasara a ser la segunda causa de muerte por cáncer en mujeres, superando al cáncer de colon. La tasa de mortalidad creció especialmente en la región del Centro y en la Patagonia. En cambio, en los varones la tasa de mortalidad por cáncer de pulmón descendió desde los 42 casos por 100.000 habitantes en 1980 a 30 casos por 100.000 habitantes en 2007. Los varones llegaron al nivel máximo de consumo del tabaco hace tiempo, y eso produjo la reducción de la mortalidad por cáncer.

El consumo de tabaco es la principal causa evitable de cáncer en todo el mundo.

El consumo de tabaco es el principal factor de riesgo para tener cáncer de pulmón. De cada 10 personas con cáncer de pulmón, nueve son fumadoras. El riesgo de cáncer depende de la duración del consumo (a menor edad de inicio, mayor riesgo), del número de cigarrillos que se consumen por día, del tipo de cigarrillos que se fuman y de los años que hace que se dejó de fumar. Un estudio publicado en 2009 confirma que las personas con altas dosis de NNAL en orina tienen mayor riesgo de contraer cáncer de pulmón. El NNAL es el metabolito de la 4-(methylnitrosamina)-1-(3-pyridyl)-1-butanona (NNK), una sustancia presente en el tabaco que ya ha sido descripta como cancerígena en animales. El estudio, realizado en China comparó 245 personas con cáncer de pulmón (casos) con 246 controles sin cáncer. Se observó que el riesgo de contraer cáncer de pulmón era mucho mayor en aquellos casos que tenían altas concentraciones de NNAL en orina. Por otra parte, un estudio sugiere que alteraciones genéticas específicas podrían explicar por qué algunos fumadores son más vulnerables que otros a desarrollar cáncer de pulmón. La investigación involucró a más de 10.000 personas de 18 países, y permitió comprender el proceso mediante el cual el tabaco y otros agentes pueden desencadenar el cáncer de pulmón. El estudio sugiere que los fumadores con variaciones en el cromosoma 15 tienen más riesgo de tener cáncer de pulmón. Los fumadores o ex fumadores que tienen estas variantes en ambos cromosomas (del padre y de la madre) ven aumentado el riesgo de padecer cáncer de pulmón en un 80%. En los fumadores que tienen un solo cromosoma 15 afectado (del padre o de la madre) ese riesgo se incrementa en un 28%. Los fumadores sin alteraciones en ese cromosoma tienen un aumento del riesgo del 14%.Los no fumadores tienen un riesgo de cáncer de pulmón menor del 1%. Todavía no queda claro el mecanismo de acción. Un grupo de investigadores sugiere que las personas que tienen estas variaciones en el cromosoma 15 tienen más riesgo de convertirse en adictos una vez que prueban el cigarrillo y que esto es lo q determina el aumento del riesgo de cáncer. Otro grupo cree que el mayor riesgo está dado por la interacción directa de la nicotina con el cromosoma 15.

Los fumadores también tienen mayor riesgo de padecer cáncer de boca, labios, lengua, laringe y faringe, cáncer de estómago, de esófago, de páncreas, de vejiga, de riñón, de cuello de útero, de colon y de recto, de hígado, de mama, de la cavidad nasal, de ovario y ciertas formas de leucemia. En las mujeres, uno de cada diez tumores corresponde a un cáncer de pulmón y la tasa de mortalidad por este cáncer se duplicó en todo el mundo en los últimos 15 años, superando en varios países al cáncer de mama.

El consumo de cigarros, a pesar de que no se traga el humo, también se asocia con mayor riesgo de cáncer, principalmente de pulmón, cavidad oral, laringe, esófago y páncreas.
Al dejar de fumar, el riesgo de cáncer disminuye constantemente cada año, a medida que las células anormales son remplazadas por células normales. Si bien el riesgo disminuye, muchos investigadores piensan que nunca vuelve a ser igual al de un no fumador.

 

Tabaco y enfermedad pulmonar

El humo del tabaco afecta particularmente a los pulmones que es por donde ingresa el humo. Se ven lesiones en diferentes niveles del aparato respiratorio:

* Aumento de las secreciones en la tráquea y los bronquios, lo que lleva a tos crónica y expectoración habitual, sobre todo, por las mañanas. El aumento de las secreciones se asocia con mayor riesgo de sobreinfecciones por virus y bacterias asociado con bronquitis crónica.

* Destrucción de la superficie de los alveolos (enfisema) que produce una disminución del paso del aire.

El consumo de tabaco daña el pulmón desde que se empieza a fumar. Los adolescentes fumadores ya tienen obstrucción leve de las vías aéreas y una disminución del crecimiento de la función pulmonar. Las mujeres parecen ser más susceptibles a esto que los hombres. Fumar se asocia con un menor rendimiento deportivo ya que los pulmones tienen menor capacidad.

Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC)

La EPOC es una afección pulmonar que se caracteriza por una obstrucción de las vías aéreas progresiva y en general no reversible. El 90% de los casos se deben al tabaquismo y uno de cada cuatro fumadores la desarrolla. Dejar de fumar disminuye el riesgo de tener EPOC. Se estima que en la Argentina hay entre 2,5 y 3 millones de personas que sufren la enfermedad. FUNDEPOC está integrada por pacientes con EPOC y brinda servicios a los pacientes que sufren la enfermedad, principalmente para la defensa de sus derechos a la medicación y al oxigeno que necesitan para vivir. (http://www.fundepoc.org/)

Un estudio realizado en Dinamarca muestra que 1 de cada 4 fumadores desarrollará EPOC progresiva e incurable, un riesgo muy superior a lo que se pensaba. Al comienzo del estudio, los pulmones de 8.000 hombres y mujeres entre 30 y 60 años estaban sanos y funcionaban normalmente. Sin embargo, en el curso de 25 años, los pulmones de casi todos los no fumadores de sexo masculino continuaron funcionando normalmente, en comparación con el 60 por ciento de los hombres que continuaron fumando. Entre las mujeres, el 90 por ciento de las no fumadores seguía teniendo pulmones sanos al final de los 25 años, en comparación con el 70 por ciento de las fumadoras. En general, el 25 por ciento de los participantes desarrolló EPOC moderada o grave durante los 25 años. Los fumadores persistentes tenían seis veces más probabilidades de desarrollar EPOC que los no fumadores. Durante 25 años, hubo 2,900 muertes en el grupo de estudio. De esas, 109 se podían atribuir directamente a la EPOC y casi todas esas muertes tuvieron lugar en fumadores activos al comienzo del estudio. Únicamente 2 de los no fumadores murió de EPOC. El estudio también halló una reducción marcada en el riesgo de EPOC entre los que dejaron de fumar al poco tiempo del comienzo del estudio. Durante los 25 años, ninguno de esos ex fumadores desarrolló EPOC grave.

 

Tabaco y piel

La piel sufre las consecuencias del tabaquismo, no sólo con enfermedades graves como el cáncer, sino también con aquéllas que afectan a su estética generando arrugas prematuras, cabello reseco y piel seca. El tabaco lesiona la piel de todo el cuerpo siendo esto más manifiesto en la cara, porque al tabaco se suman los efectos de los rayos ultravioletas del sol. El tabaquismo provoca un envejecimiento prematuro en la piel que es más evidente en las mujeres.

 

Entre las alteraciones en la piel inducidas por consumo de tabaco están:

• Arrugas prematuras
• Piel deshidratada y atrófica
• Cabello reseco y quebradizo
• Manchas amarillentas en dedos de fumadores
• Olor corporal a tabaco
• Dificultad en cicatrización
• Cáncer

 

Arrugas

El tabaco disminuye los niveles de vitamina A, lo que produce cambios en la cantidad y calidad del colágeno y elastina. Las arrugas de los fumadores son más estrechas, profundas y con contornos bien marcados. La relación del tabaco con las arrugas se manifiesta claramente en sujetos de ambos sexos de más de 30 años y ya entre 40 y 49 años tienen una probabilidad de arrugas idéntica a la de los no fumadores de 20 o 30 años más.

 

Piel deshidratada y atrófica

El consumo de tabaco provoca deshidratación de la epidermis que aparece áspera, quebradiza e inflexible. A esto se suma la poca oxigenación de las células, que hace que el cutis parezca grisáceo y apagado. La disminución de vitaminas en la piel, principalmente vitamina A, B, y C, favorece que los radicales ataquen con mayor agresividad a la piel. El cabello también sufre los efectos secantes del monóxido de carbono, pierde luminosidad y se vuelve quebradizo. A su vez se incrementa la porosidad del cabello y éste fija el olor característico a cigarrillo.

 

Alteración de la cicatrización

El humo del tabaco disminuye la oxigenación de los tejidos afectando la nutrición de la piel. Esto se debe a que la nicotina provoca una disminución de la circulación periférica y el monóxido de carbono compite con el oxígeno por la hemoglobina, disminuyendo la cantidad de oxígeno que llega a los tejidos periféricos. Además, aumenta la viscosidad de la sangre a través de un incremento de la agregación de las plaquetas y del número de glóbulos rojos. Estudios muestran que los fumadores de un atado por día tienen tres veces más probabilidad de sufrir necrosis de la herida que los no fumadores. Por esto, se recomienda que una semana antes y después de un acto quirúrgico no se fume.

 

Cáncer de piel

Se sabe que el tabaco es un importante factor de riesgo para diferentes cánceres. Según algunos estudios, existe una relación entre el consumo de tabaco y el carcinoma de células escamosas y melanomas, aunque el principal factor de riesgo sea la radiación ultravioleta. El peor pronóstico tras el diagnóstico de melanoma en pacientes fumadores podría estar relacionado con los efectos del consumo de tabaco sobre el sistema inmunitario y la consiguiente alteración de la inmunidad.

 

Tabaco y complicaciones odontológicas

 

Los problemas causados en la boca por el tabaquismo incluyen:

Manchas en los dientes: Los dientes tienden a mancharse por la acción de la nicotina y el alquitrán. El tabaco sobre los dientes produce una coloración superficial (pardo amarronado) y favorece la aparición de sarro.

Caries: El tabaquismo aumenta el riesgo de caries en el adulto. Además, el tabaquismo disminuye el flujo salival

Halitosis: el mal aliento es causado por modificaciones en la cantidad y calidad de la saliva sobre la flora microbiana bucal. Además, se acentúa con la enfermedad periodontal.

Enfermedad Periodontal: Es una enfermedad crónica y progresiva que ocasiona la pérdida de los dientes. La encía recibe menos sangre y oxígeno disminuyendo los mecanismos de defensa frente a las bacterias de la placa bacteriana, que se vuelven más agresivas y destruyen de manera más activa los tejidos que sostienen los dientes. Dependiendo de su grado de afectación se denomina gingivitis, cuando el proceso inflamatorio solamente afecta la encía o periodontitis cuando el proceso inflamatorio afecta a los tejidos periodontales profundos y se produce destrucción del hueso y ligamento que soportan y sujetan los dientes. Cuando la enfermedad periodontal ha evolucionado a periodontitis, suelen aparecer otros síntomas tales como: retracción de las encías, movilidad de los dientes, separación de los dientes, aumento de la sensibilidad dentaria, sobre todo al frío, dolor de encías, mal aliento y abscesos y flemones en la encía

Palatinitis nicotínica: mancha blanca en el paladar blando y parte posterior de paladar duro, con pequeños puntos rojos. se observa más en fumadores de pipa. Esta lesión es reversible al suprimir el tabaco.

Leucoplasias: mancha blanquecina que no se desprende al raspado. Aparece en cualquier zona de la mucosa bucal. Es una lesión premaligna.

Cáncer de la cavidad oral: El riesgo de padecer un cáncer de cavidad oral en un fumador es 6 veces superior al de un no fumador. El lugar de mayor incidencia de cáncer oral por consumo de tabaco es el piso de boca, también la lengua el labio y las glándulas salivales. Todos los productos del tabaco (cigarrillos, tabaco de mascar, pipa, puros), contienen productos tóxicos, carcinógenos y nicotina. El tabaco es responsable de: 50 % de cáncer en cavidad oral, 70% de cáncer en laringe y 50% de cáncer en esófago.

 

 

Tabaco y enfermedades ocular

El tabaco puede agudizar varias enfermedades oculares, pero las más evidentes y frecuentes son las cataratas y la degeneración macular (DMAE). Estas patologías son más comunes en personas fumadoras o expuestas al tabaco. El efecto de envejecimiento que ejerce el tabaquismo en el organismo es lo que hace empeorar estas enfermedades que, principalmente, son atribuibles a la edad. “La persona fumadora está acelerando su envejecimiento". El riesgo de cataratas es un 40-60% mayor en los fumadores de más de un paquete por día que en los no fumadores y sucede por dos mecanismos; por la irritación directa de los ojos y la liberación en los pulmones de sustancias químicas que llegan a los ojos a través de la sangre. El riesgo disminuye al dejar de fumar pero algunos sugieren que nunca vuelve a ser igual al de un no fumador. Se estima que el 20% de todas las cataratas están relacionadas con el consumo de tabaco. La degeneración macular es la segunda causa de ceguera en las personas mayores de 60 años en los países occidentales, por detrás de la diabetes. Esta enfermedad degenerativa afecta la mácula, responsable de la visión fina. Además, el tabaquismo puede ayudar a la aparición de enfermedades vasculares del ojo, enfermedad ocular tiroidea o sequedad ocular, entre otras.

 

Tabaco y diabetes

 

Un estudio realizado en Estados Unidos donde se siguió durante 15 años a más de 5000 fumadores y no fumadores, muestra que el consumo de tabaco predispone a la aparición de intolerancia a la glucosa en fumadores, ex fumadores y fumadores pasivos. El 22% de los fumadores, el 17 % de los fumadores pasivos y el 14% de los ex fumadores estudiados presentaron intolerancia a la glucosa en el transcurso de los 15 años mientras que solo el 11% de los no fumadores lo hicieron. La intolerancia a la glucosa se denomina "prediabetes", pues de no ser controlada puede convertirse en diabetes. El mecanismo propuesto involucra el efecto tóxico que tienen los componentes del humo de tabaco en el páncreas, órgano donde se encuentran las células beta, que producen insulina.
Otro estudio, llevado a cabo por investigadores del hospital Brigham and Women’s Hospital y la Escuela de Medicina de Harvard, Estados Unidos y publicado en marzo 2011 muestra que el humo del tabaco no sólo es un factor de riesgo de diabetes para quienes fuman, sino también para los ex fumadores y para quienes inhalan el humo en forma pasiva. Si bien esto ya había sido sugerido por otros estudios, la importancia de éste radica en que siguió a más de 100.000 enfermeras durante 24 años y observó que, en ese lapso, 5392 desarrollaron diabetes tipo II. La exposición pasiva al humo de tabaco y el tabaquismo activo demostraron estar independientemente asociados con el riesgo de desarrollar diabetes tipo II en esta población. Este estudio corrobora que el tabaquismo es un factor independiente de riesgo de diabetes; es decir que puede causar la enfermedad sin que medie un aumento de peso, del colesterol o de otros factores que se asocian a la diabetes. El mismo demuestra que el riesgo de desarrollar diabetes tipo II en fumadores es dosis dependiente y que permanece a pesar de dejar de fumar. En ex fumadores el riesgo disminuye con el tiempo pero, es siempre mayor que en personas que no han fumado y no han estado expuestas regularmente al humo de tabaco ajeno.
Fuente: Diabetes Care 34:892–897, 2011

 

 

Tabaco y sistema osteoarticular

 

Los jóvenes fumadores tienen mayor riesgo de sufrir fracturas y esguinces de tobillo que los no fumadores.

En las mujeres fumadoras es frecuente la osteoporosis que aumenta el riesgo de fractura de cadera en un 17% a los 60 años y en un 41% a los 70 años. Estos efectos se revierten si la mujer deja de fumar antes de la menopausia.

Un estudio publicado recientemente muestra que los hombres fumadores que tienen osteoartritis de rodilla tienden a tener más dolor y mayor pérdida de cartílago en las articulaciones.

 

 

Tabaco y tuberculosis

 

Cada año se notifican en el mundo más de 9 millones de casos nuevos de tuberculosis (12.000 en la Argentina) y cada día mueren por tuberculosis más de 5000 personas en el mundo (2 en la Argentina). La tuberculosis es una de las principales causas de muerte en el mundo ocasionando 2 millones de muertes por año, especialmente en países en desarrollo. Desde 1918 que el tabaquismo ha sido asociado a un mayor riesgo de tuberculosis. Un estudio publicado recientemente muestra que los fumadores tienen el doble de riesgo de infectarse con la bacteria que causa la tuberculosis. Además, el riesgo de enfermarse y de morir de tuberculosis también es mayor en los fumadores que en los no fumadores y el tabaquismo se asocia a la tuberculosis recurrente. Una revisión sistemática de 1.300 estudios sobre este tema concluyó que la probabilidad de enfermarse de tuberculosis aumenta con el número de cigarrillos que se fuman por día así como con los años en los que se consume. Una de cada cinco muertes por tuberculosis podría ser evitada si los pacientes dejaran de fumar. Por esto, es imprescindible que todos los profesionales de la salud que trabajan con pacientes con tuberculosis brinden la ayuda necesaria para que estos dejen de fumar. Evitar la exposición al humo de tabaco ajeno también es importante para controlar la tuberculosis. Cuando los médicos ponen en práctica la Estrategia de Tratamiento de Observación Directa (ETOD, o DOTS en Inglés) se recomienda:

  • Registrar en la historia el consumo de tabaco (y cualquier exposición al humo de tabaco ajeno).
  • Advertir a los pacientes que el consumo de tabaco hará que el tratamiento sea menos eficaz. Aconsejarles que dejen de fumar y que eviten la exposición al humo de tabaco ajeno.
  • Aconsejar a los pacientes sobre cómo dejar de fumar cuando inicien el tratamiento de la tuberculosis. Si no logran dejar, decirles que eviten exponer a otras personas al humo de su tabaco.
  • Incluir seguimiento y apoyo para dejar de fumar en el monitoreo de los pacientes.
  • Advertir a los pacientes curados que empezar a fumar de nuevo aumentaría el riesgo de reinfección y enfermedad.

 

 

Tabaco y sexualidad masculina

 

El fumar daña las arterias que irrigan al pene reduciendo el flujo sanguíneo. Esto puede provocar problemas con la erección e impotencia. De acuerdo con la mayor parte de estudios publicados hasta la fecha, fumar duplica el riesgo de padecer impotencia en hombres de entre 30 y 40 años. En los fumadores de más de un paquete por día el riesgo de impotencia puede ser 40% mayor que entre los no fumadores y es dosis dependiente.
El cigarrillo provoca una reducción del volumen de la eyaculación así como una disminución del número relativo de espermatozoides y una merma significativa de su calidad: espermatozoides deficientes, de movilidad reducida y menor capacidad para fecundar al óvulo lo que se asocia con infertilidad. De hecho, los fumadores tienen una disminución de hasta un 75% en la fertilidad cuando se comparan con no fumadores.

 

 

Efectos del tabaco en la salud reproductiva de las mujeres

 

La nicotina disminuye los estrógenos que son una hormona esencial para el funcionamiento de los ovarios.
Esto lleva a:

  • Alteraciones del Ciclo Menstrual: Tensión premenstrual, menstruaciones muy dolorosas, ciclos irregulares o falta de menstruación;
  • Alteraciones en la fecundidad: Las mujeres fumadoras suelen tener menor fertilidad y más problemas para quedar embarazadas (las fumadoras tardan el doble de tiempo que las no fumadoras en quedarse embarazadas); también tienen menos probabilidades de quedar embarazadas cuando hacen tratamientos de fecundación in vitro.
  • Alteraciones durante el embarazo: Las mujeres fumadoras tienen más abortos, partos prematuros, desprendimientos de placenta y placenta previa que las no fumadoras y
  • Alteraciones en la Menopausia: Las mujeres fumadoras suelen tener la Menopausia 2-3 años antes que las no fumadoras.

 

 

Tabaquismo durante el embarazo

Datos del Informe del Cirujano General de los Estados Unidos del 2001 muestran que las mujeres fumadoras tienen mayor riesgo de infertilidad primaria y secundaria, embarazo ectópico, aborto espontáneo, ruptura prematura de membranas, desprendimiento placentario, placenta previa y parto prematuro. El tabaquismo explicaría el 13% de los casos de infertilidad y cerca del 20% de los casos de desprendimiento placentario. Las madres fumadoras tienen también menor intención de amamantar a sus hijos, menor probabilidad de comenzar a amamantar y mayor probabilidad de amamantar por menor tiempo que las no fumadoras. El informe muestra que, a su vez, las mujeres que dejan de fumar antes o durante el embarazo, reducen su riesgo de ruptura prematura de membranas, embarazo pretérmino y bajo peso del recién nacido. El riesgo no se reduce solo a la salud materna. Los hijos de madres que fuman durante el embarazo tienen mayor riesgo de nacer con bajo peso y con algunas malformaciones congénitas. El consumo de tabaco durante el embarazo duplica también el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).·Este riesgo es dosis dependiente y se estima que, en una población donde el 30% de las embarazadas fuma, se evitarían el 30-40% de todos los casos de SMSL si todas ellas dejaran de fumar. Haga click acá para acceder al informe (en inglés).