Los repelentes

Para que una persona se contagie dengue o fiebre chikunguña tiene que haber sido picada por un mosquito de la especie Aedes aegypti que previamente haya picado a una persona con alguna de estas enfermedades.

La primera medida de prevención contra estas enfermedades es evitar la proliferación del mosquito a partir de la eliminación de los posibles criaderos. Sin embargo, cuando este insecto ya está presente se puede evitar la picadura con el uso de algún tipo de repelente.

Los repelentes más efectivos contienen DEET o permetrina, esto se puede verificar en las etiquetas de los envases. Los repelentes con DEET se pueden aplicar directamente sobre la piel o la ropa y su efecto tiene una duración variable según la temperatura, la transpiración o la exposición al agua. Sin embargo, los que contienen permetrina sólo se deben utilizar sobre la ropa, nunca directamente sobre la piel.

Ningún repelente se puede aplicar en cortaduras, heridas o piel irritada.

Cuando se utilice repelente en niños no hay que usarlo directamente en el cuerpo, primero aplicarlo en las manos del adulto y luego esparcirlo. Tampoco se debe aplicar el producto en las manos del niño ni permitir que se lo apliquen ellos mismos ya que su ingestión puede ser tóxica.

Las velas de citronella como repelente ambiental sólo son eficaces cuando las personas se encuentran cerca. El jugo de limón, el vinagre, el ajo sobre la piel o el consumo de vitamina B tampoco son eficaces como repelentes.

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